Pese a las distancias de la Bolsa de las agitadas aguas políticas de la escena española, el IBEX 35 recibió en rojo, -1,45%, acelerando sus caídas y perdiendo los 9.200 puntos, el encargo del Rey a Pedro Sánchez para formar gobierno. Felipe VI, de manera escrupulosa, ha sido muy consciente de que Sánchez se presentó a las consultas políticas sólo con el apoyo de 121 escaños, los ganados por el PSOE en las elecciones que perdió. Y de que aseguró que sus gestiones no desbordarán en ningún caso la Constitución de 1978.
¿Sánchez djio la verdad? ¿Engañó al Rey en un momento crítico después de desplantes y feos? Son interrogantes abiertos sobre los que los electores deberían de reflexonar muy seriamente si todo su nuevo proyecto se derrumba y desemboca en nuevos comicios.
En medios económicos, la alerta está encendida a la espera de las reacciones de inversores, analistas y mercados al plan diseñado por Pedro Sánchez (al frente del ala sanchista del PSOE) de construir un inédito hasta ahora Gobierno Frankenstein II.
Pese a las críticas recibidas por el Rey por encargar primero formar gobierno a Alberto Núñez Feijóo, resolvió sus segundas consultas políticas con la misma celeridad cumpliendo la Constitución de 1978. Y sufriendo el desprecio y falta de la más mínima cortesía parlamentaria de BNG, EH Bildu, ERC y Junts (las cuatro formaciones secesionistas).
De entrada, Sánchez ha dejado al margen y fuera de todas sus consultas a Vox y sus 33 escaños. No contará con ellos en ningún caso. Ha dejado claro también -en mensaje dirigido a ciertos sectores del Partido Popular (PP) como Esperanza Aguirre– que no quiere ni la abstención ni el apoyo del PP. Y que desprecia un entendimiento con el PP que le llevaría a formar una mayoría sólida de 258 escaños para gobernar en base a pactos, consensos y un clima de sosiego que es el que se reclama en medios políticos, económicos y sociales
Su plan de acción es inmediato: una Ley de Amnistía (palabras que no pronuncia ahora y esconde) que cuente con el respaldo total del Tribunal Constitucional y encaje pleno en la Constitución de 1978. Para esta primera pantalla, dejó al costado -por el momento- el referéndum para la independencia de Cataluña.
El objetivo político de Sánchez es construir un gobierno socialcomunista radical sumando los siguientes apoyos:
— Partido Socialista Obrero Español (PSOE) (ala sanchista): 121 escaños (7.760.970 de votos, 31,70 %)
— Sumar: 31 escaños (3.014.006 de votos, 12,31 %) (el proyecto comunista de Yolanda Díaz)
— Esquerra Republicana de Catalunya (ERC): 7 escaños (462.883 votos, 1,89 %) (partido secesionista de izquierda)
— Junts per Catalunya (JpC): 7 escaños (392.634 votos, 1,60 %) (partido secesonista de derecha)
— EH Bildu: 6 escaños (333.362 votos, 1,36 %) (el partido que lidera Otegi con un siniestro y reciente pasado vinculado al terror)
— Partido Nacionalista Vasco (PNV): 5 escaños (275.782 votos, 1,12 %) (si el PNV se sube a este tren puede poner en riesgo su liderazgo político y su futuro en el País Vasco).
— Bloque Nacionalista Galego (BNG): 1 escaño (152.327 votos, 0,62 %) (partido secesionista)
— Coalición Canaria (CC): 1 escaño (114.718 votos, 0,46 %) (aceptará el plan de Sánchez si se cumple fielmente su Agenda Canaria que exige, entre otrs cosas, poner coto inmediato a la acción de los negreros para lanzar cayucos sobre las islas)
De esta forma, Pedro Sánchez conseguiría una mayoría absoluta de 179 escaños.
Hay tres primeras preguntas:
a) ¿Logrará la mayoría absoluta en el debate de investidura?
b) Si obtiene esa mayoría absoluta, ¿podría mantenerla en toda la legislatura?
c) Por último, y no como cuestión menor, ¿informará a la opinión pública de todo lo negociado de forma secreta?





