La conversación que mantuvieron Barack Obama y Xi Jinping (ver en Hechos de Hoy Barack Obama y Xi Jinping, de acuerdo sobre la crisis de Ucrania y Crimea) sirvió para que no hubiera un frente de Moscú y Pekín en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra Occidente. Vladimir Putin comprobó su soledad y las reticencias de China a la nueva frontera de hierro diseñada por Rusia desde el mar Báltico al mar Negro.
El Consejo de Seguridad aprobó un borrador de resolución, que fue una condena política y moral, declarando que el referéndum en Crimea sobre su integración en Rusia “no puede tener validez” y llamando a la comunidad internacional a no reconocerlo. El texto contó con el voto a favor de trece miembros del Consejo de Seguridad, la abstención de China y el veto de Rusia.
Samantha Power, embajadora de Estados Unidos en Naciones Unidas, dijo que "este es un momento triste”. El embajador de Francia, Gerard Araud, apuntó que "esta anexión va más allá de Ucrania, nos concierne a todos”. “Este veto debe ser visto como una derrota solo para Rusia”, sentenció. Para el Consejo de Seguridad, "este referéndum no puede tener validez y no puede ser la base de ninguna alteración del estatus de Crimea”. Llamó “a todos los estados, organizaciones internacionales y agencias especializadas a no reconocer ninguna alternación del estatus de Crimea en base a este referéndum”.
Rusia lo vetó pero China se abstuvo. Las autoridades chinas han seguido muy de cerca la evolución de los acontecimientos en Ucrania y Crimea. Tras la caída del presidente pro ruso Víktor Yanukóvich, depuesto tras meses de revuelta en las calles de Kiev el pasado mes de febrero, y bajo el pretexto de proteger a ciudadanos rusos, Rusia envió miles de soldados a la península de Crimea. Este domingo, en medio altas tensiones, se vota en referéndum si quieren integrarse en Rusia.




