En plena efervescencia del tarjetazo, la irrupción de Podemos, y las incógnitas sobre el futuro del PSOE bajo el liderazgo de Pedro Sánchez -que son cuestiones todas que suscitan alta expectación y enigmas- el asunto Rodrigo Rato se convirtió en cuestión muy sensible para el Partido Popular.
Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, como apuntó Hechos de Hoy, llevaron el caso Rato al primer plano. La presión sobre el exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional, exvicepresidente del Gobierno en el mandato de José María Aznar y expresidente de Caja Madrid era muy fuerte.
Finalmente, Rodrigo Rato decidió dar un paso al costado. En una carta dirigida a la secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal, Rodrigo Rato solicitó la "suspensión temporal de militancia del Partido Popular, hasta que todos los hechos queden esclarecidos”, en referencia al tema de las tarjetas Caja Madrid-Bankia.
En su carta , Rodrigo Rato reitera su firme convicción “de haber actuado siempre dentro de la legalidad, en el convencimiento de que esas tarjetas emitidas, conocidas y controladas por la entidad, eran para uso personal y formaban parte de mi salario. Como tal, eran declaradas y contabilizadas".
Rodrigo Rato entiende que en "estos momentos, en interés del Partido Popular" debe tomar la decisión de solicitar su suspensión temporal de militancia hasta que los hechos queden esclarecidos y asegura estar "a disposición del partido para todas las explicaciones que se me requieran ante los órganos pertinentes".
En medios políticos económicos la atención no sólo está puesta en el tarjetazo. El juez del caso Bankia, Fernando Andreu, investiga también el final de la etapa de Rodrigo Rato con el banco Lazard, la entidad franco- estadounidense. Rodrigo Rato tras abandonar el FMI trabajó como uno de sus directores gerentes, antes de incorporarse a Caja Madrid. Alejandro Luzón, fiscal Anticorrupción, preguntó a Rodrigo Rato en su comparecencia en la Audiencia Nacional por un ingreso de seis millones de euros recibido del banco Lazard en 2011.
El juez Fernando Andreu sigue atentamente este asunto. Si las tarjetas black atraparon a Miguel Blesa, la relación de Rodrigo Rato con el banco Lazard puede suponer para suponer el exvicepresidente un escenario más vidrioso que apunta a cuestiones no legales sino éticas. Es el asunto de fondo que realmente conmueve a la opinión pública, con sed de ejemplaridad en las conductas, y rechazo total a todo tipo de corrupción.







