Seguimiento del papa Francisco a la situación en Chile y Perú por lluvias súbitas y torrenciales. Expresó su solidaridad pidiendo que "Dios fortalezca a los afectados".
En balances, que son provisionales, en Chile hubo 12 personas muertas y 20 desaparecidas con una situación muy dura de desastre, daños, evacuaciones y falta de refugios. En Perú, nueve personas fallecieron por las riadas. Movilizaciones de los presidentes Ollanta Humala y Michelle Bachelet.
"El santo padre ofrece sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y pide al Señor que conceda su consuelo y fortaleza a los afectados por esta desgracia", señaló en un comunicado el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado. Francisco se ha involucrado personalmente en un llamamiento a las instituciones a prestar una ayuda eficaz para superar estos difíciles momentos.
Situación en Perú
En Peru, Ollanta Humala declaró el estado de emergencia en tres regiones. La decisión abarca a la región de Tumbes, fronteriza con Ecuador, donde el gobierno ordenó la ejecución de "medidas de excepción y rehabilitación "inmediatas" en zonas afectadas por deslizamientos y desbordes de ríos.
La declaración de emergencia en Tumbes se mantendrá durante 60 días y busca afrontar los daños causados por el embate de la naturaleza en las tres provincias de esa región. Otro decreto declaró el estado de emergencia durante 60 días en 15 distritos de dos provincias de la región Moquegua.
Además, el Gobierno declaró el estado de emergencia en el centro poblado de Mirave, en la provincia de Jorge Basadre, de la región de Tacna, fronteriza con Chile.
Estas declaraciones de emergencia se suman a las que ya dictó durante la última semana el Gobierno para los distritos de Lurigancho-Chosica, en el este de Lima, y Santa Eulalia, en la provincia vecina de Huarochirí.
Mientras, en el el país las fuertes lluvias caídas provocaron avalanchas de piedra y lodo, en tres distritos al este de la capital, Lima, dejaron el dramático balance de muertes. El temporal afecto también a las regiones de Cajamarca, Moquegua y Amazonas.
Situación en Chile
En Chile, las zonas afectadas son especialmente las del norte del país, las regiones de Antofagasta y Atacama. Las regiones de Copiapó y Antofagasta, donde se encuentra el desierto de Atacama, el más árido del planeta, han sufrido precipitaciones torrenciales que han provocado inundaciones y el desbordamiento de ríos y torrentes.
Algunas ciudades y municipios del sector, como Copiapó, Chañaral o Tierra Amarilla, han sido completamente arrasados por el agua y el lodo.
En su mensaje a la nación, la presidenta Michelle Bachelet dijo que "es una desgracia que nos enluta y golpea como país y como pueblo”. Al final del Comité de Emergencia en el Palacio de la Moneda, destacó que “el foco principal ha sido evitar riesgo para la vida de las personas, poder rescatar a los que estaban aislados y poder asegurar el abastecimiento básico”.
En su declaración en el Salón Rojo del Palacio de la Moneda, recalcó que “necesitamos el trabajo de todos, y agradecemos, y hemos agradecido, en la reunión y públicamente también, el trabajo no sólo del Gobierno sino también el trabajo de las Fuerzas Armadas, de Carabineros de Chile, de la Policía de Investigaciones, de Bomberos". También destacó la labor de la red de radioaficionados "que nos permitió, cuando se cortaron las comunicaciones en lugares más aislados, tener contacto, conocer la realidad y poder tomar las medidas necesarias”.
También subrayó la portación de los voluntarios, que “como ocurre siempre en estos casos, que se ponen a disposición para trabajar, sea limpiando calles, como los pescadores de la Caleta Caldera, que fueron de inmediato a Chañaral con mercancía y con apoyo”. Afirmó que “como siempre nuestro país frente a este tipo de situaciones, la gran mayoría de las personas responde solidariamente y entregan lo mejor de sí mismos”.
Para los expertos, la gran cuestión se centra en lo sorprendente de la súbita inundación de la Región de Atacama. De forma muy rápida el temporal convirtió a las regiones áridas de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, en el norte de Chile, en un infierno de lodo con un balance muy severo de muertes y destrucción.
La cordillera de los Andes actúa con el efecto monzón amazónico. Por primera vez en cuatro décadas se formó lo que se denominó como una tormenta baja segregada, el choque de aire frio con masas de aire cálido y cargadas de mucha humedad. El cóctel fue explosivo. El cambio climatológico advierte que un fenómeno de esta naturaleza se puede volver a producir con más frecuencia. La lluvia en dos días fue el equivalente a las precipitaciones de tres años.




