Después de tanto soñar, tantos experimentos y tantas decepciones, el sector tecnológico ahora parece haber dado grandes pasos hacia la creación de los primeros verdaderos ecosistemas virtuales. El objetivo final, si lo hay, aún está lejos, pero se acerca a grandes pasos gracias al aumento exponencial de la potencia de las máquinas de juego y la implantación generalizada de la realidad virtual.
No es casualidad que estos dos factores hayan persuadido a gigantes como Facebook y editoriales como Epic a invertir en la creación de universos digitales, que desembocarán en un mundo tridimensional en el que perderse en la piel de su avatar. Hablamos de ello, desde los orígenes de los mundos virtuales hasta las perspectivas de un futuro cada vez más cercano. Los casinos con salas que alojan ruletas en vivo son ejemplos de esta nueva realidad, que permiten a los usuarios sumergirse en estos nuevos mundos como si lo hicieran presencialmente.
El futuro cercano
Seamos claros, las inversiones, por importantes que sean, a veces no son suficientes. Pero lo que nos da confianza en este futuro es una enorme audiencia potencial. Basta pensar en el éxito de Ready Player One, aclamado y entendido por el público a pesar de estar todos caracterizados por un lenguaje, incluso visual, ligado a los grandes clásicos del videojuego.
Basta pensar en el entusiasmo universal por los juegos que finalmente prometen un gran avance en este sentido. La participación en eventos de Fortnite es una prueba más del deseo del hombre de vivir en mundos distintos al real, planetas en los que se necesita muy poco para estar con otros en un concierto, conquistar una ciudad o convertirse en un superhéroe en las propias carnes del jugador.
Si es bueno o no, este deseo de alejarse de la condición humana a toda costa, no lo conocemos, pero sabemos que poder vivir otras vidas tiene su encanto y esperamos que la pulsión dé vida a una nueva. Era de mundos masivos capaces de innovar y liberarse de la ahora dilapidada mecánica de la agricultura y la monetización.
Y la llegada de la realidad virtual, para reconectarnos al principio, podría ayudar al hacer el mundo más real, hacer que los límites sean más dolorosos y obligar a los desarrolladores a hacer más que simplemente entretenernos.




