1. Inicio
  2. Secciones
  3. Radar latino
  4. Raúl Castro sella con Barack Obama en Panamá el final de la Guerra Fría

APERTURA DE EMBAJADAS

Raúl Castro sella con Barack Obama en Panamá el final de la Guerra Fría

Primero fue el encuentro de John Kerry y Bruno Rodríguez. Después el apretón de manos del presidente. Luego los elogios. Y finalmente los acuerdos entre Barack Obama y Raúl Castro.

Hechosdehoy / Ignacio R. Ferreira
fjrigjwwe9r1_articulos:cuerpo

Panamá y su capital, Ciudad de Panamá, así como el presidente, Juan Carlos Varela, quedarán en la Historia de América Latina como el país, la capital y el mandatario que contribuyeron con inteligencia al hito del final de la Guerra Fría en América Latina.

Cuando Barack Obama abandonó Washington rumbo a Jamaica, sabía que las expectativas eran buenas. Había hablado por segunda vez con Raúl Castro. Lo hizo de manera reservada. La Casa Blanca no lo desveló. El propósito era transmitir a Raúl Castro que por parte de Estados Unidos no habría cambio de planes desvinculando Venezuela de la normalización de relaciones con Cuba.

Raúl Castro comprendió el mensaje. Y mostró además, como los acontecimientos de horas frenéticas en Ciudad de Panamá lo ratificaron, que es el hombre fuerte de Cuba. Quien está al timón, y no su hermano Fidel, ni el ala fidelsta en el Partido Comunista de Cuba y las Fuerzas Armadas de la isla.

Barack Obama llegó distendido a Jamaica. Disfrutó en el Museo de Bob Marley visitándolo a última hora de la tarde escuchando One Love. Confesó que tiene todos los discos. En su reunión con los líderes de la Comunidad del Caribe (Caricom) anunció el apoyo político, económico y energético de Estados Unidos en horas de repliegue de Venezuela.

En Ciudad de Panamá, desde el primer momento, Barack Obama recuperó el halo de su primer triunfo. Brilló con fuerza. Todo se fue precipitando desde ese momento. John Kerry mantuvo una larga reunión con Bruno Rodríguez. En la agenda estuvo, aunque en ese momento no se anunció, el plan de reapertura de embajadas.

En la cumbre de líderes, Barack Obama fue muy franco. "Estados Unidos no quedará prisionero del pasado", afirmó. Raúl Castro, en su larga intervención, tuvo elogios persnales para el presidente y se disculpó por su pasión en defender el espíritu de la Revolución Cubana.

A partir de ese momento llegaron las sorpresas. Ambos presidentes abandonaron la sala de plenos con la decisión firme. Poco después se reunían con un reducido número por ambas partes de asesores. Ese momento exacto fue el primer encuentro entre un presidente de Estados Unidos y el líder de la Revolución Cubana desde el 22 de julio de 1956. Juntos escribían la Historia. El fin de la Guerra Fría en América Latina se cerró.

"Hemos demostrado que podemos pasar página", dijo Barack Obama con serenidad. Raúl Castro dio la razón al presidente. "Nosotros estamos dispuestos a discutirlo todo con mucha paciencia", afirmó. Los dos, tras el almuerzo, mantuvieron un encuentro a solas con sus intérpretes. El acuerdo es firme para la reapertura de embajadas. La normalización de relaciones está consumada. Y todo el proceso, de la nueva relación, con lo que supone, comenzó a caminar sin posibilidad de inflexión.

Lo sorprendente de esta Cumbre de las Américas fue el clima de respeto, contención y mesura con que los dos actuaron y se trataron. 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Fill out this field
Fill out this field
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.
You need to agree with the terms to proceed

twitter facebook smarthphone
Menú