Las milicias de ISIS, Estado Islámico de Irak y el Levante, entraron utilizando la estrategia de coches bomba en Ramadi, capital de la extensa provincia de An Anbar de Irak.
Estado Islámico concentra sus milicias en este ataque y trata a la vez de difundir una nueva ofensiva mediática en Internet. Como apuntaron analistas estratégicos a Hechos de Hoy, la batalla de Ramadi es a la vez una cuestión psicológica.
Los expertos militares extranjeros en Bagdad creen que si cae totalmente la ciudad de Ramadi se convertirá en muy duro revés político para el primer ministro de Irak, Haider al Abadi. La reconquista de Tikrit había apuntado a un punto de inflexión que no se ha cumplido.
Al Anbar es la provincia más extensa de Irak, con fronteras con Siria, Jordania y Arabia Saudí. Su población es suni, una comunidad que mira ahora con recelo el poder político chií y kurdo en Bagdad.
El ataque a Ramadi se produce en el marco de informaciones contradictorias sobre el líder de ISIS, Abubaker al Bagdadi. Hay controversia sobre su verdadero estado de salud y su liderazgo al frente de ISIS. Está surgiendo con fuerza en Mosul la figura de Abu Alaa al Afari. Bagdadi y Afari están concentrado sus críticas contra Arabia Saudí y los ataques de la coalición contra ISIS en Irak y Siria.




