La misma percepción entre los cuatro líderes políticos –Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias Turrión y Albert Rivera– de que ya no hay espacio ni margen para terceras elecciones generales consecutivas en España.
También la convicción del daño que supondría un nuevo bloqueo político, situación encallada para el Rey Felpe VI, y consultas estériles en el Palacio de La Zarzuela (ver en Hechos de Hoy, Partido Popular pide el fin de vetos y líneas rojas para reformas compartidas). Existió la impresión, en las orillas de los debates en el Círculo de Economía, de que puede existir un acuerdo para impulsar un proceso que culmine, tras las elecciones del 26 de junio, en un nuevo Gobierno antes del domingo 31 de julio.
Habrá que esperar primero al resultado de las elecciones, la posición de los partidos políticos, y la personalidad del nuevo presidente del Congreso de los Diputados.
En el decreto de convocatoria de las elecciones generales del domingo 26 de junio se fijó la fecha del martes 19 de julio para la constitución del nuevo Parlamento, incluyendo la elección de las Mesas y de los presidentes del Congreso y el Senado.
Esta vez los partidos políticos se movilizarían de forma inmediata tras el resultado electoral. Hay expectación por ver cómo se desarrollan los acontecimientos. El Rey desde luego, hilando fino, espera que se hayan sacado las lecciones de lo negativo y doloroso de los meses de empantanamiento político.
Todo está apuntando a una aceleración inmediata desde el martes 19 de julio. A consultas del Rey entre el jueves 21 y el viernes 22 y a la designación de un candidato. En la semana del lunes 25 al sábado 30 de julio habría tiempo para celebrar una doble sesión de investidura. Acabaría así julio con un nuevo Gobierno que tendría tareas inmediatas económicas para el mes de agosto.
Este calendario que se perfila es muy importante para la campaña política donde se tendrán que perfilar con nitidez las posiciones sobre pactos, diálogos y reformas políticas y económicas.






