Rafael Nadal había viajada a Australia con sus bolsas de raquetas y bolas y una enorme ilusión. De principio a fin ha demostrado con creces su corazón de campeón único, que lucha contra la adversidad y el sufrimiento, sus llagas en sus manos, ….y el dolor en la espalda. Llegó hasta la final gracias a su fuerza mental, que es su arma más importante, la definitiva.
Ante Stanislas Wawrinka mantuvo su seguridad y su capacidad avanzar sin desaliento. Pero tuvo que ceder al final en uno de sus sueños más queridos y perseguidos como el intentar conquistar este Abierto de Australia cuando aparentemente todo le era más favorable. Wawrinka se impuso a Nadal por 6-3, 6-2, 3-6 y 6-3, viviendo además la venganza dulce, y caballerosa, de salvar el honor perdido de Roger Federer y entra en el club de los ganadores de un Grand Slam en su primera final.
Wawrinka frustró también la nueva meta perseguida por Nadal de haberse convertido en el primer tenista de la era Open en conseguir dos veces los cuatro grandes torneos. Lo mejor para Nadal fue aumentar su ventaja respecto a Novak Djokovic, porque sumó 1.200 puntos y el serbio perdió 1.640.m A partir del segundo set, Nadal quedó tocado por sus molestias en la espalda que fueron definitivas para no poder plantar batalla en el cuarto set. Wawrinka mantuvo su fuerza y ataque, tras perder el tercer set, mostrando su clase y su elegancia en un tenis contundente y siempre eficaz en sus golpes.
Nadal esta vez, en la batalla del sufrimiento, sus llagas en las manos y su espalda tocada, cayó con la máxima grandeza, la del campeón que no se rinde, y lucha hasta la extenuación, siendo el primer en felicitar a quien hizo trizas su sueño australiano. Pero, en 2014, la lucha se mantiene, y Nadal ya se prepara. El triunfo de Wawrinka no es una sorpresa. Ha mostrado su clase en la Copa Davis y es una de las nuevas figuras, como ha destacado Hechos de Hoy, en el circuito con su tenis compacto y a la vez brillante,




