Muchos son los factores que pueden amarillear nuestros dientes y muchos los mitos y publicidades engañosas que existen acerca del blanqueamiento dental. Lo primero que hay que tener en cuenta es que el color amarillento que adquieren los dientes con el paso de los años no se debe exclusivamente a lo que se come y se bebe.
Sin embargo, no todo se debe al tabaco o al café. Existen otros muchos factores, como recoge un vídeo de la American Chemical Society publicado recientemente. Un vídeo en el que también se desmontan mitos acerca de cómo blanquearlos, empezando por las pastas dentales que aseguran hacerlo en pocos lavados.
La capa de esmalte que cubre nuestros dientes se compone en gran parte de un mineral llamado hidroxiapatita, que se compone de iones de calcio y fosfato dispuestos en forma de cristales. Por mucho que cepillemos los dientes o recurramos a supuestos métodos de blanqueamiento (en el mercado o caseros), estos acaban cambiando de coloración y sólo puede remediarse yendo a un dentista y mediante tratamientos especializados.
Para empezar, el color de los dientes tiene un componente genético esencial. Es decir, nacemos predispuestos a tener una coloración de dientes, como ocurre con otras partes de nuestro cuerpo, como el pelo.
Existen condicionamientos genéticos que pueden predisponer a tener dientes más amarillentos. La dentinogénesis o la amelogénesis imperfecta son enfermedades congénitas que afectan al esmalte y a la dentina. De padecerlas, es muy probable que nuestros dientes se amarilleen con más rapidez. También las alteraciones en las hormonas tiroideas pueden afectar en este proceso.
En lo referente a lo que se come y se bebe, no sólo se puede achacar el amarillo o el marrón de los dientes al café. Muchos alimentos y bebidas con pigmentos provocan esta coloración: té verde o negro, vino tinto, refrescos de cola… Pero también alimentos ricos en carotenos, como zanahorias, tomates o espinacas.
Los expertos coinciden en una cosa: ninguna pasta dental blanquea los dientes en pocas semanas, como muchos anuncian. Lo mejor es acudir a un dentista para que evalúe qué provoca el color amarillo y establezca un tratamiento. Muchas pastas dentales, según señalan en la BBC, juegan con el opuesto al amarillo, que es el violeta, provocando una falsa sensación de blanqueado.
Algunas parecen lograrlo a través del Covarine Azul, una sustancia que se une a la superficie de los dientes para equilibrar el amarillento, de manera que parece que se estén blanqueando. Los especialistas coinciden en que las pastas dentales sirven para la higiene y mantener los dientes sano, y que deben utilizarse, pero no llegarán a limpiar nunca el esmalte porque no logran llegar hasta el al 100%.
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