Seis sobres de color marrón con material pirotécnico casero en su interior, al menos cuatro con la misma letra manuscrita, han sido enviados, según las primeras pesquisas, desde España a sus destinatarios: el presidente Pedro Sánchez, la ministra Margarita Robles, las embajadas de Ucrania y Estados Unidos, la base aérea de Torrejón y una empresa de fabricación de armamento en Zaragoza.
De los cinco primeros dio cuenta el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez- Pidió tranquilidad y que se deje trabajar a los investigadores de la Policía Nacional y la Guardia Civil porque las pesquisas están aún en “fase inicial”.
De estos “primeros compases de la investigación” sobre la que este jueves fue informada la Audiencia Nacional, el ‘número dos’ de Interior avanzó que, aunque con “prudencia”, existen “indicios” que apuntan que la procedencia de los sobres “viene del propio territorio nacional”.
Los investigadores están ya analizando cualquier rastro de huellas o ADN, además de las características de los sobres, la trazabilidad de los envíos, los matasellos si los llevan o el propio material pirotécnico.
Sobre este material, el responsable de Interior especificó que es “un compuesto o algún ingrediente de similares características a los que se utilizan en materia de pirotecnia” y que ese contenido es “casero” y de carácter “deflagrante”, es decir, un artefacto flamígero que produce una llamarada, no una explosión. En este sentido, Pérez explicó que lo que se produce es una “llama súbita” y no una explosión con cambio de presión y destrucción a lo que se encuentre en el entorno.
Los investigadores están ya analizando cualquier rastro de huellas o ADN, además de las características de los sobres, la trazabilidad de los envíos, los matasellos si los llevan o el propio material pirotécnico.
Sobre este material, el responsable de Interior especificó que es “un compuesto o algún ingrediente de similares características a los que se utilizan en materia de pirotecnia” y que ese contenido es “casero” y de carácter “deflagrante”, es decir, un artefacto flamígero que produce una llamarada no una explosión. En este sentido, Pérez explicó que lo que se produce es una “llama súbita” y no una explosión con cambio de presión y destrucción a lo que se encuentre en el entorno.
Según el nativo digital Vozpópuli, los agentes sospechan que, por la sencillez del mecanismo explosivo -con un sedal que activaba la deflagración cuando se abrieran-, detrás de estos envíos se encuentra una persona autodidacta que creó los paquetes ayudándose de tutoriales consultados en internet.
Según el mencionado diario, “los investigadores desde el primer momento han rastreado los entornos de los fanáticos prorrusos. Tanto en redes sociales, como en grupos de Telegram y en foros de internet. Están buscando pistas de individuos que amenazaran con llevar a cabo este tipo de ataques. Con menos peso, también se analiza en el entorno de la extrema izquierda con los Movimientos anti-OTAN”.
En este sentido, el periódico El Correo, apuntó que detrás de esta campaña de cartas se encuentran “elementos aislados” prorrusos residentes en España y con una “escasísima estructura operativa”, afirma citando a expertos del TEDAX que han intervenido en la neutralización o detonación controlada.
El único que ha sido “neutralizado” ha sido el enviado a la base aérea de Torrejón, lo que permitirá facilitar los análisis “tanto del envoltorio como del material deflagrante empleado y el mecanismo de detonación utilizado”, ha añadido Pérez, después de relatar cronológicamente la recepción de cada uno de los cinco sobres, pues el remitido a la embajadora estadounidense no se conocía en esa comparecencia.
El número dos de Interior ha detallado que existen “similitudes” en la “apariencia” de todos los sobres que no ha querido especificar que “pueden determinar el origen”. “Por respeto a la investigación, permítanme que guardemos esa información”, ha enfatizado.
Los sobres tenían la misma letra en las direcciones, escritas con bolígrafo y en mayúscula.Las fuentes barajan como hipótesis que al menos cuatro -todas menos la dirigida a Sánchez– han sido enviadas por la misma persona a entidades relacionadas de una manera u otra con la guerra de Ucrania. La Policía Nacional y la Guardia Civil están investigando su origen sin descartar ninguna hipótesis.





