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Oughourlian denuncia que Sánchez actúa como Franco para ahogar la libertad

Joseph Oughourlian (29,7%), publicó una carta en "El País" en la que valora su nombramiento como presidente. (Captura; UN / El Pais)

DURA CARTA

Oughourlian denuncia que Sánchez actúa como Franco para ahogar la libertad

"Sería inaceptable que, cuando estamos recordando que hace ya 50 años murió el dictador Francisco Franco, alguien cayera en la tentación de tratar de adueñarse de un medio de comunicación independiente desde el poder", advirtió Joseph Oughourlian.

Hechosdehoy / María Céspedes

La batalla esta abierta como han informado los nativos digitales El Confidencial, Voz Pópuli y El Independiente; el Legacy Media (en papel y digital) El Mundo; y la revista francesa Le Point.

Según informaciones de Hechos de Hoy, Pedro Sánchez mantiene su operación contra Prisa. Es una estrategia sinuosa y retorcida:

La Moncloa busca una alianza con Vivendi. Si deja Prisa, tendrá apoyo en Movistar Plus.

Sánchez mantiene su plan de intentar recuperar la presidencia para la familia Polanco.

– Hubo una cita en París antes de la crisis con Oughourlian.

Una batalla en toda regla

Por su parte el líder y máximo accionista de Prisa, Joseph Oughourlian (29,7%), publicó este lunes una carta en El País en la que valoró su nombramiento como presidente de la cabecera.

Mostró su urgullo por la independencia de Prisa. Y respondió  a la vez a las maniobras del Gobierno y al grupo de empresarios, próximos a La Moncloa.

“Sería inaceptable que, cuando estamos recordando que hace ya 50 años murió el dictador Francisco Franco, alguien cayera en la tentación de tratar de adueñarse de un medio de comunicación independiente desde el poder, bien directamente, bien utilizando alguna empresa estatal como instrumento”, escribió Oughourlian de manera muy precisa y reconocida.

Respondió asi a lo destapado por Le Point sobre el verdadero rol de Telefónica y la reunión en París del ministro Óscar López; el presidente de Telefónica, Marc Murtra y el consejero delegado de Vivendi, Arnaud Puyfountaine. La Moncloa intenta, de manera burda, que Vivendi venda su participación en Prisa (12%) a empresarios próximos a La Moncloa.

Le Point habló incluso de chantaje y amenaza con el contrato de gestión de la publicidad que mantiene Havas -de Vivendi– con Telefónica. Óscar López estuvo el sábado muy incómodo en La Sexta cuando surgieron estas preguntas.

Ante este tsunami inesperado de La Moncloa, Oughourlian ha mostrado su apoyo a la directora Pepa Bueno y a la Redacción, y al rol y prestigio que tuvieron en su momento Jesús de Polanco y Juan Luis Cebrián“.

La tribuna de respuesta a Sánchez

Bajo el título “Mi compromiso con EL PAÍS: libertad editorial e independencia”, en los hechos de hoy, lunes 17, Joseph Oughourlian, presidente de El País, contestó directamente a Pedro Sánchez.

Por la importancia de este asunto, y su impacto en los medios y la libertad de expresión en España, recogemos íntegra esta tribuna para conocimiento de nuestros lectores:

“Una sociedad democrática necesita medios de comunicación que defiendan los derechos de los ciudadanos más allá de intereses políticos o económicos.

Supone para mí un auténtico orgullo asumir la presidencia de El Pais. Y no solo por lo que significa representar al líder de la prensa en el mundo de habla hispana, sino por los valores que lo adornan. Mi trayectoria tanto personal como profesional siempre ha estado muy vinculada a España y a Latinoamérica, por lo que cuando decidí invertir en Prisa casi nada me era desconocido dentro del Grupo, y mucho menos El País.

La admiración que sentía entonces por su historia no ha hecho más que acrecentarse cuando he visto cómo se trabaja dentro del periódico. Desde la directora a todos los redactores y redactoras, pasando por el equipo de gestión, todo funciona como una maquinaria de precisión en El País. Esa es la clave de su éxito ininterrumpido desde que el 4 de mayo de 1976, hace ya casi 50 años, su primer número viera la luz.

Fue una aventura arriesgada, emprendida por un grupo de inversores y profesionales capitaneados por el inolvidable Jesús de Polanco, con quien todos estamos en deuda, yo el primero, por la magnífica obra que ha dejado en nuestras manos. Una obra que ahora ha de afrontar nuevos retos, como el de profundizar en el proceso de digitalización o la expansión por Latinoamérica. Cómo afrontemos y resolvamos ambos asuntos marcará el futuro de El País. La cifra de 400.000 suscriptores que acabamos de rebasar es muy relevante, pero debemos seguir incrementándola, y para ello nuestro desempeño en los países latinoamericanos es crucial.

Desde mi nueva responsabilidad me comprometo a cimentar que El País siga manteniendo esa trayectoria y, por supuesto, a preservar lo más valioso que tiene: su independencia y su libertad editorial. Algo que quedó perfectamente reflejado ya en los principios fundacionales del diario. En ellos se dice, entre otras cosas, que “El País debe ser un periódico independiente, que no pertenezca ni sea portavoz de ningún partido, asociación o grupo político, financiero o cultural, y aunque deba defender la necesidad de la libre empresa, y aunque su economía dependa del mercado publicitario, el periódico rechazará todo condicionamiento procedente de grupos económicos de presión”.

Durante sus casi 50 años de vida, la libertad editorial ha sido el pilar sobre el que se ha construido este diario, que ha sido testigo y, a veces, protagonista de los acontecimientos más relevantes de la historia reciente. En este periodo, El País se ha ganado a pulso la confianza de los lectores y de la sociedad gracias a su continuo ejercicio de independencia que, además, ha reforzado con mecanismos de gobernanza interna tales como el Estatuto de la Redacción o el Libro de Estilo, la Biblia de nuestros profesionales.

Esa defensa de la libertad editorial y de la independencia por encima de cualquier cosa ha colocado a nuestra cabecera en situaciones críticas, tal y como sucedió, por ejemplo, la noche del 23 de febrero de 1981. El País fue el único diario español que sacó el periódico a la calle oponiéndose al intento de golpe de Estado, con su histórico titular de portada: Golpe de Estado. El País, con la Constitución”

La demostrada firmeza del Grupo Prisa a la hora de preservar y defender sus principios y sus valores también le ha provocado muy duros enfrentamientos con gobiernos y partidos políticos de todas las ideologías. Conviene en este punto echar la vista atrás para recordar cómo el Ejecutivo del Partido Popular presidido por José María Aznar emprendió una auténtica cruzada contra Prisa que estuvo a punto de mandar a la cárcel al entonces presidente del Grupo, Jesús de Polanco, y a su consejero delegado, Juan Luis Cebrián.

Los grupos de comunicación libres y que cumplen escrupulosamente con su función de vigilancia social acaban por convertirse en molestos para los centros de poder, sean del cariz que sean.

Una sociedad sana, democrática, necesita unos medios de comunicación fuertes e independientes que defiendan los derechos y las libertades de los ciudadanos, más allá de intereses políticos o económicos. Una necesidad que ahora se ha puesto más de manifiesto que nunca para tratar de contrarrestar el aluvión de las fake news, de los excesos que se producen en una sociedad que vive enajenada por la crispación que nace de la polarización política y cultural. Pero, sobre todo, para responder a las injerencias gubernamentales que cada día se hacen más evidentes en todo el mundo y que van en contra de la buena praxis democrática.

En este contexto, sería inaceptable que, cuando estamos recordando que hace ya 50 años murió el dictador Francisco Franco, alguien cayera en la tentación de tratar de adueñarse de un medio de comunicación independiente desde el poder, bien directamente, bien utilizando alguna empresa estatal como instrumento.

El País lleva casi medio siglo defendiendo la democracia, las libertades y los derechos humanos. Y yo me comprometo a que seguirá adelante con esta misión. Hoy es más necesario que nunca que mantengamos firmes nuestros valores y nuestra cerrada defensa del periodismo de calidad, pese a las presiones de todo tipo que contaminan el ejercicio de una labor honesta y profesional, basada en la libertad editorial y en la independencia. Porque, en definitiva, y recordando la frase tantas veces atribuida a George Orwell: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”.

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