Mathias Cormann, sexto Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pulsó el timbre de alarma roja para España.
Aunque el Gobierno de Pedro Sánchez tache de catastrofismo y falta de patriotismo las críticas a su política económica, la OCDE ha reflejado con frialdad -por no decir brutalidad- la situación.
Pedro Sánchez se agarra a datos históricos de creación de empleo que serán conocidos este jueves. Pero está cometiendo el mismo error de José Luis Rodríguez Zapatero de negar la grave crisis económica de España.
Según la OCDE, España crecerá un 4,5% este año de 2021 y la economía no será capaz de recuperar los niveles previos al COVID hasta, al menos, el primer trimestre de 2023.
Las previsiones que ha publicado la OCDE suponen un recorte de más de dos puntos desde el 6,8% que estimó en septiembre. Además, dejan en evidencia las cifras sobre las que el Gobierno ha construido los Presupuestos.
La OCDE también reduce el repunte del Producto Interior Bruto (PIB) para el año que viene. Será del 5,5%. Y en 2023 la economía comenzará a perder cierto vigor con un avance previsto del 3,8%.
La OCDE ha tenido en cuenta la revisión negativa que el Instituto Nacional de Estadística (INE) hizo del crecimiento registrado en el segundo trimestre del presente año. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de España han actualido sus previsiones.
España -pese a la insistencia de Sánchez– no es la locomotora del crecimiento después del desplome económico de 2020. Si se compara la situación de España con la de Italia, se observa que la gestión de Mario Draghi recuperará los niveles pre-COVID al comienzo de 2022. Francia lo hará en este ejercicio. Y Portugal, a mediados del próximo. Una situación por lo tanto bien diferente a la de España.





