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DUELOS DE GIGANTES

Nadal, el campeón que no se rinde, llega Wawrinka y un Roger mortificado

Uno de los mejores Abiertos en Australia con dos semifinales estelares, las llagas y la espalda tocada del campeón que no se arrodilla, sorpresa en las apuestas y confesiones de Roger.

Hechosdehoy / Samuel Murphy
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Si 2013 fue apasionante, 2014 comenzó a ritmo trepidante. El año pasado Rafael Naval volvió a alcanzar la cima, lo hizo partiendo de cero y siete meses de lesión. Nadie logró en la historia del tenis una gesta semejante,

2014 augura emociones si cabe aún mayores tras la apasionante final del Abierto de Australia con  la sorpresa del triunfo de Stanislas Wawrinka, Wawa, uno de los mejores talentos del circuito que crece y avanza como destacó Hechos de Hoy.

En principio si Nadal se recupera plenamente de su lesión en Melbourne, volverá con el ATP 250 de Buenos Aires, la Copa Claro, en tierra batida. Será en febrero. Posteriormente estará en Río de Janeiro evitando Acapulco que ha convertido sus pistas de tierra batida en escenario de cemento. Nadal, y hace bien, quiere seguir en Buenos Aires y Río de Janeiro en tierra batida y no pasar de forma súbita a una superficie dura porque castigaría sus rodillas y su espalda sin tiempo a adaptarse.

La felicidad de Wawrinka

Stanislas Wawrinka, el campeón inesperado, rompiendo pronósticos y apuestas, es también el jugador elegante. "Todos queremos ser como Rafa. Es una persona muy agradable, un gran campeón y un gran amigo", dijo al recibir su triunfo.

"El año pasado perdí en un gran partido contra Djokovic en los octavos de final y lloré mucho. Durante horas. Ahora no sé si estoy soñando con este triunfo en el Abierto de Australia. Es un gran torneo que todos deseamos jugar. Gracias a todos los aficionados por su apoyo. Dentro de un año nos volveremos a ver", prometió con la sorpresa aún de su triunfo.

Por su parte Rafael Nadal explicó sus sensaciones. "Durante el peloteo fue cuando me lesioné. Sentí un pequeño pinchazo en la espalda. Quiero dar las gracias a todo el público por apoyarme. Han sido dos semanas muy emotivas y más tras no poder estar el año pasado aquí. Gracias a todos y a la organización del torneo por hacerme sentir como en casa", declaró Nadal muy emocionado.

"Lo he intentado, pero Stan realmente se lo merece. Muchas felicidades para él y para todo su equipo. Les deseo toda la suerte para el resto de la temporada", dijo al felicitar a Wawrinka reconociendo que este Abierto de Australia ha sido uno de los torneos más emotivos de su carrera. Y al decirlo tuvo muy presente lo que sufrió en la final frente a Roger Federer con las llagas en sus manos.

Las confesiones de Roger 

Si fue una final de ganadores, en la batalla del sufrimiento, el Abierto de Australia nos dejó a un Roger Federer tocado, siempre elegante en su juego, pero mortificado por no haber podido llegar a la final como esperaba.

 "Ha hecho un gran trabajo", señaló Federer sobre Nadal. "No cometió muchos errores incluso cuando yo golpeaba la bola con más fuerza y plano. Intenté jugar mi juego. Algunas veces jugué muy bien y otras no tanto. Pero, en líneas generales, él fue más consistente. Mereció ganar esta noche. Fue mejor", reconoció. Pero a la vez hizo otros apuntes.. 

"Estoy frustrado por la falta de oportunidades que creé con el resto. Pensé que le haría más daño cuando él sacara. Si me hubiera puesto por delante al menos en el primer o segundo set, en algún punto me hubiera mostrado más libre, y hubiera hecho algo más de lo que esperaba hacer, jugar más agresivo. Pero como siempre tuve que jugar como a él le gusta y jugar contra el marcador", apuntó.

"Nadal hizo un gran juego para neutralizarme. Para pasarme la presión a mí. Quizás estaba un poco cansado en el tercer set pero era por la imposibilidad de volver al partido. Cuando juega contra mí, lo hace sólido, o increíble. Y yo sabía que iba a ser una de esas noches complicadas", se lamentó. Ya a la vez rectificó las palabras sobre los gritos de Nadal. "No perdí el partido por eso, él no me molestó", dijo. "No me gusta ir a la oficina y quejarme todo el tiempo. Nunca lo hice. Solo espero hacer mi trabajo de forma correcta", recalcó.

Pero se mostró crítico y severo sobre el tiempo que se toma Nadal antes de sacar. "Hemos jugado creo que 33 o 34 veces, y solo le han dados dos puntos de penalidad durante el curso de nuestra rivalidad. Eso no sucede muy a menudo. Todos sabemos el tiempo que usa para sacar. No me estoy quejando de muchas cosas, las reglas están ahí, sí. Si no estuvieran, cada uno podría hacer lo que quisiera", insistió.

Y este asunto lo recalcó. "Creo que es importante endurecerlas en muchos niveles. Pero para todos los jugadores por igual. No darme a mí o a Djokovic una ventaja porque somos nosotros. Todos debemos ser juzgados al mismo nivel. No debes apercibir solamente a un chico en la pista 16 por una violación de tiempo después de que ha hecho un intercambio brutal", subrayó.

Lo que le molestó de verdad a Roger fue el no llegar a una final suiza. Verdaderamente le mortificó, comprobando además que no avanza en el tenis porque, entre otras cosas, ha perdido su fortaleza mental, siendo un jugador exquisito pero no rocoso.

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