En Minnesota se investiga la pista del terrorismo. En las muertes en Burlington, al norte de Seattle, en el Estado de Washington, todas las hipótesis están de nuevo abiertas.
¿Una venganza personal por despido? ¿Un episodio de relaciones humanas finalizado en tragedia? ¿Un acto de resentimiento contra la sociedad? ¿Un lobo solitario que actúa por efecto llamada?
El tiroteo en Burlington abrió rápidamente debate porque todo se mide ahora, cuidadosamente, en clave electoral en Estados Unidos (ver en Hechos de Hoy, Tulsa y Charlotte, la tensión racial en el final del mandato de Barack Obama).
Cuatro personas (tres mujeres y un hombre) murieron en el tiroteo en el centro comercial de Burlington, según informó la policía estatal. Las autoridades buscan al tirador, que huyó antes de que llegasen los agentes, e indicaron que se trata de un joven hispano que vestía una camiseta negra, del que han difundido una fotografía.
El tiroteo ocurrió cuando un hombre armado con un rifle entró en los almacenes Macy's del centro comercial y abrió fuego contra algunos clientes. "Este es el tirador. Creemos que tan solo es uno. Avisad a las autoridades si lo veis. Está armado con un rifle", explicó el sargento Mark Francis, portavoz de la Patrulla de Washington, la policía estatal. Fue visto por última vez dirigiéndose a pie hacia la autopista I-5, que pasa junto al centro comercial en el que ocurrió el tiroteo, llamado Cascade Mall.
Burlington es un municipio con cerca de 8.500 habitantes ubicado 105 kilómetros al norte de Seattle y 80 al sur de la frontera con Canadá. De nuevo, el desasosiego: la tensión racial, el terrorismo yihadista y la presión de Donald Trump montado en una campaña con el látigo de la xenofobia.




