El escenario político giro de forma sorpresiva en el afilado mes de octubre a poner los focos sobre dos hombres prudentes y sobrios que actúan con pies de plomo.
Javier Fernández no da nada por hecho y sabido en el Partido Socialista (PSOE). Camina hacia un Comité Federal envuelto en la bruma.
Mariano Rajoy es prudente también a la orilla de las revelaciones del cabecilla de la trama Gürtel. La corrupción política ha sido demoledora y letal. El Partido Popular (PP) ha pagado ya facturas dolorosas. Asiste ahora al bochorno de heridas que se vuelven a abrir y escuecen.
PP y PSOE tratan de dejar al costado la historia reciente sobre la que los jueces van a decidir.
En un calendario muy apretado, tratando de estar al margen del ruido, Mariano Rajoy está trabajando en las líneas maestras de su posible discurso de investidura que esta vez será conciliador y abierto a vías de entendimiento con propuestas detalladas.
Paralelamente medita sobre su nuevo equipo para un Gobierno en minoría. Se puede avanzar que tendrá un perfil político para una misión de reformas de calado. Hay muchas incógnitas. La principal apunta a si permanecerá José Manuel García-Margallo en otra cartera que no sea la de Exteriores y con altas responsabilidades.
Según informaciones de Hechos de Hoy podría ser incluso vicepresidente político asumiendo todos los desafíos del nuevo modelo territorial. Podría convivir en el mismo equipo con Soraya Sáenz de Santamaría, como portavoz, y con Jorge Moragas al frente de Exteriores.
Mariano Rajoy guarda celosamente las claves de sus próximos pasos. Pero llamó la atención la firmeza con la que José Manuel García-Margallo, en el Foro Cataluña en el diario Expansión, detalló su plan para la revisión del modelo territorial con cuatro claves:
1. Disponer de más ingresos.
2. Reconocimiento de Cataluña como "nación" cultural o histórica (sin que se abra la puerta al derecho a decidir).
3. El uso de las lenguas cooficiales en toda España.
4. Una nueva distribución de competencias.
José Manuel García-Margallo mantiene una comunicación muy estrecha con el rey padre, Juan Carlos I. Ha sido un eficaz ministro de Exteriores junto al Rey Felipe VI. Tiene también excelentes relaciones en Bruselas, con la Comisión Europea, y es un estudioso y defensor de la estabilidad de Alemania con un engrasado, razonable y práctico Estado Federal. ¿Será Margallo la sorpresa del nuevo equipo de Rajoy?





