Esta temporada, Mercedes Milá empieza con más ganas que nunca. "Hemos estado trabajando duro y, en algunos casos, los redactores se han jugado el tipo para sacar a luz realidades ocultas. Haciéndose pasar por traficantes en Gibraltar, un equipo de Diario de… ha conseguido desenmascarar a dos guardias civiles que colaboran con los narcos para introducir droga en España”, explica la presentadora, feliz de su regreso a pantalla este viernes en el late night de Cuatro.
Milá avanza que “en esta nueva etapa veremos cómo las mafias de la prostitución se reorganizan tras los últimos golpes policiales y les sacaremos los colores a algunos tipejos que se aprovechan de la crisis ofreciendo falsos trabajos a cambio de sexo”.
Además, asegura que “no nos olvidamos de las denuncias que nos han enviado los espectadores del programa, denuncias sobre los derechos que muchos ciudadanos están perdiendo en estos años, denuncias sobre una sanidad que ya no es para todos, sobre la falta de transparencia de los políticos a los que acusan de alejarse cada vez más de los ciudadanos y su incapacidad para dimitir.
Por otra parte, Diario de… continúa escuchando la voz de la calle y presta una especial atención a los casos de indefensión. Estrella y María Antonia son dos vecinas de un barrio de Mallorca que viven aterrorizadas por familias de okupas que quieren echarlas de sus casas. Para conocer lo que está pasando, el programa descubre que varias familias están actuando como auténticas mafias adueñándose de los edificios del barrio para luego revenderlos a inmigrantes o españoles muy necesitados.
El caso de un veterinario que asegura que puede ayudar a mejorar la calidad de vida de enfermos con cáncer o Alzheimer gracias a la yema de huevo es el otro asunto que se denuncia en esta primera emisión. Un equipo del programa acude a su consulta para conocer en qué consiste su método de sanación y comprobar sus resultados.
Prostitución, negligencias, abusos sexuales y estafas, entre las denuncias de la nueva etapa del programa.




