Francisco mantiene desde Ciudad del Vaticano la misma posición de Mauricio Macri en Buenos Aires. La situación política y social de Venezuela llegó a su punto crítico.
En su reciente conferencia de prensa en Olivos -que fue la primera en catorce años como destacó el propio presidente de Argentina– Mauricio Macri pidió que se abra en Caracas una puerta al diálogo.
"Estoy aún más preocupado de lo que estaba hace unos meses atrás con lo que pasa en Venezuela. Las noticias que llegan son alarmantes, en términos de tensión que tiene la población, falta de alimentos, medicamentos, energía". Fue la tesis de Mauricio Macri.
Francisco mantiene la misma inquietud. Venezuela está entrando en una fase de catástrofe humanitaria, que es aún más increíble en un país petrolero de su importancia y recursos.
Francisco tiene un conocimiento exacto de la situación en Venezuela. No hay que olvidar que su mano derecha, Pietro Parolin, fue nuncio del Vaticano en el tercer mandato de Hugo Chávez. Francisco esperaba que el cambio en Cuba impulsará la reconciliación en Venezuela y la paz en Colombia. Al comprobar que no ha sido así, ha decidido actuar pero sin show ni espectáculo político.
Francisco -según informaciones de fuentes vaticanistas recogidas por Hechos de Hoy– habría analizado a fondo el margen de acción del Vaticano con Pietro Parolin, su número dos. Llegaron a la conclusión de que se abre la hora de la acción. Por lo que lo mejor es situar en Caracas a un enviado especial, Paul Gallagher, una personalidad pragmática y prudente.
"Habrá un viaje del secretario de Relaciones con los estados, monseñor Paul Gallagher, para una ordenación episcopal. Pero podría ser la ocasión para cualquier diálogo", confirmó el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, el número dos de la Iglesia. "Es necesaria la buena voluntad de todas las partes para hallar un camino al diálogo", insistió Parolin reconociendo que la situación "es grave".
Desveló además es espíritu de la reciente carta de Francisco a Nicolás Maduro precisando que la misiva abordó "necesidad de unirse para dar una respuesta a los problemas reales y graves que afligen al país".
Para Francisco y para Mauricio Macri, con personalidades, sensibilidades y análisis muy diferentes, hay plena coincidencia sin embargo sobre la profunda crisis política, económica y social de Venezuela. EnEl Vaticano no se oculta la profunda inquietud por la que es la peor crisis nacional de Venezuela en la era republicana con una inflación de más del 700%, falta de productos básicos y pavorosa crisis energética.







