Son varias polémicas las que afronta Mauricio Macri unidas en un momento en que Argentina vive la controversia en torno a la detención de Ricardo Jaime (ver en Hechos de Hoy, Ricardo Jaime, primer alto cargo kirchnerista detenido por corrupción).
La primera, acepar la invitación del magnate Joe Lewis, dueño del Tottenham Hotspur, en su mansión de Lago Escondido. La segunda, el viaje en helicóptero privado desde allí a San Carlos de Bariloche, Neuquén.
Mauricio Macri y Juliana Awada habían sido cuidadosos en todas sus acciones desde la llegada a la Casa Blanca. Fue por tanto un error aceptar la invitación de Joe Lewis para desplazarse a su mansión en Lago Escondido, en la Patagonia, un escenario idílico de 12.000 hectáreas. El matrimonio Obama escogió Bariloche para descansar brevemente antes del largo vuelo de regreso, en el Air Force One, a Washington.
Mauricio Macri y Juliana Awada acudieron en helicóptero a Bariloche para despedirles -las fotos en la intimidad que el presidente de Argentina publicó en su perfil de Facebook-. Pero antes estuvieron en una finca polémica, la mansión de Joseph Lewis junto a Lago Escondido. Una mansión muy criticada porque Lewis la convirtió en zona exclusiva. Es la polémica en Argentina de los millonarios extranjeros que compran grandes extensiones de la Patagonia, en zonas de parques naturales, y las convierten en propiedades privadas y exclusivas.
Entre los magnates y multimillonarios que han comprado grandes extensiones, en paisajes de enorme belleza, está Luciano Bennetton en la provincia de Chubut. También Ted Turner, Douglas Tompkins, y Joe Lewis.




