Una nueva encuesta incide en los escenarios de una necesaria segunda vuelta en las elecciones presidenciales en Brasil. Dilma Rousseff no conseguirá la mayoría absoluta. En la segunda vuelta, Marina Silva se impondría con un 43,7% frente a Dilma Rousseff con un 37,8 %.
La situación política la sigue con atención Mariano Rajoy. En La Moncloa los asesores del presidente del Gobierno ven muy difícil que pueda salir adelante el megaproyecto del SuperAVE entre Río de Janeiro y Sao Paulo-Campinhas. Supondría una inversión de 13.650 millones de euros y un recorrido de 511 kilómetros para trasladar 32 millones de pasajeros al año. El eje Asia-Pacífico abre más expectativas, en los análisis estratégicos y empresariales de España, ante lo que se está perfilando como un cambio profundo en Brasil que puede apartar al Partido de los Trabajadores de Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula Da Silva.
En la primera ocasión, el comienzo de los debates en la televisión, Marina Silva mostró firmeza, posición encendida de sus tesis y exposición de políticas a corto y medio plazo. La candidata del Partido Socialista Brasileño (PSB) planteó un cambio profundo; Dilma Rousseff defendió los programas sociales del Partido de los Trabajadores (PT); y Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), reflexionó sobre objetivos económicos.
Con una postura inteligente, Marina Silva admitió logros del Partido de los Trabajadores para romper con el círculo de la pobreza. Pero a la vez calificó a Dilma Rousseff como presidenta de "un gobierno cuasi cinematográfico", ajeno a los grandes problemas de Brasil (salud, educación y seguridad), y con graves errores como la elevada inflación y el bajo crecimiento. "Soy coherente con mi deseo de cambiar y tener una nueva política brasileña que combata la vieja polarización que desde hace 20 años es un verdadero atraso para nuestro país", dijo Marina Silva. Aludió así al clima bipartidista de los gobiernos del PT y del PSDB.
En un discurso novedoso se pronunció por un gobierno de los mejores, con menos ministros y a la vez más independencia respecto a los partidos políticos. En el debate del canal de televisión Bandeirantes pidió para Brasil un gobierno de personas honestas y competentes prometiendo ser la primera presidente pobre y negra de Brasil.
Marina Silva, tras el accidente de avión que el 13 de agosto acabó con la vida del candidato del PSB, se ha impuesto en las tres nuevas encuestas. Como destacó Hechos de Hoy, ha conectado con el deseo del cambio y la percepción de que los errores en la gestión están acabando con el milagro económico que lideró Luiz Inácio Lula da Silva. El FMI rebajó las previsiones de crecimiento para 2014 (del 2,5% al 2,3%) y 2015 (del 3,2% al 2,8%). Si Marina Silva se impone, y confirma las expectativas, sabe -como reconoció en el primer debate electoral- que cuando llegue el Palacio de Planalto asumirá una herencia pesada y de urgencias para crecer y generar empleo.







