Tras los esfuerzos de las autoridades por mantener en secreto el nombre del autor del secuestro de Sidney, los medios de comunicación se hicieron con los datos más personales del hombre que sigue causando el terror en la ciudad de Australia. De esta manera, la policía del país no tuvo más remedio que autorizar publicación del nombre del secuestrado de una decena de personas.
Se trata de Man Haron Monis, un clérigo que estaba en libertad bajo fianza por escribir cartas ofensivas a familiares de siete soldados australianos muertos en Afganistán y que también se enfrentaba a 40 acusaciones de asalto sexual. Así al menos lo determina el diario australiano, Herald Sun.
La familia de uno de los oficiales asesinados en Afganistán se indignó por la carta recibida, parte de la "campaña del odio" impulsada por el "curandero espiritual", tal como se define Monis. "Nos sentamos en nuestras casas a leer esas cartas… este hombre acusando a mi marido de ser un asesino de niños", se había quejado Bee, la viuda de Brett Till, uno de los fallecidos en combate.
El hombre armado que mantiene desde hace más de doce horas secuestradas a varias personas fue acusado en 2013 de ser cómplice en el asesinato de su exmujer, información que revela el diario Sydney Morning Herald. "Autodescrito como clérigo, Man Maron Monis, de 50 años, atrajo por primera vez la atención de la Policía cuando escribió cartas ofensivas a las familias de soldados australianos muertos", indicó el medio.
El sospechoso nació en Irán con el nombre de Manteghi Bourjerdi, se trasladó a Australia en 1996 y adoptó el nombre de Man Haron Monis, según el canal 9News. “Autodescrito como clérigo, Man Maron Monis, de 50 años, atrajo por primera vez la atención de la Policía cuando escribió cartas ofensivas a las familias de soldados australianos muertos”; declararon los medios.
La cabecera indicó que en 2013 Monis fue acusado de ser cómplice en el asesinato de su exmujer, que era la madre de dos niños. Posteriormente, fue acusado de más de 50 cargos por agresión sexual y comportamiento indecente por la etapa en la que ejerció como "curandero espiritual" hace una década en el oeste de Sidney.
La subjefa policial Catherine Burn, en tanto, aseguró que ya conocen las demandas del secuestrador y están negociando una salida. Burn no quiso dar detalles sobre lo que exige el hombre, ni tampoco hizo declaraciones sobre su identidad.Alrededor de la zona hay unas dos docenas de agentes de unidades especiales y unos 50 policías y detectives vestidos de civil y con chalecos antibalas.




