Para República Dominicana, que tanto se mira en los espejos de las sociedades de América Central, Costa Rica le dio las respuestas de que un cambio cívico es posible frente a la corrupción. Una auténtica revolución de la clase media en San José hizo saltar el modelo político bipartidista.
Frente a los partidos tradicionales (Partido Liberación Nacional y Partido Unidad Social Cristiana) irrumpió con decisión el Partido Acción Ciudadana (PAC) bajo el liderazgo de Luis Guillermo Solís, el látigo contra la corrupción y quienes destruyen la cohesión social. Se trató en San José de comicios inéditos por el fracaso de las encuestas, lo igualado de la primera vuelta y la deserción antes de acudir a las urnas de Johnny Araya del Partido Liberación Nacional. Luis Guillermo Solís apeló a los ciudadanos a no dejar las urnas vacías consiguiendo su reto de ganar con 1,3 millones de votos, el 77,9% de los votos frente al 22,1% de Johnny Araya, del Partido Liberación Nacional (PLN) (con el escrutinio en el 94%).
Luis Guillermo Solís ganó sorpresivamente la primera vuelta pero no se impuso. La segunda sorpresa, todavía mayor -como apuntó Hechos de Hoy-, fue la decisión de Johnny Araya de no presentar batalla. Luis Guillermo Solís colocó la lucha contra pobreza y la corrupción en los dos ejes de su gestión. Luis Guillermo Solís se enfrenta a un escenario complejo que no le intimida. En el nuevo Congreso, el PAC sólo tendrá 13 de los 57 escaños.
Para los nuevos retos, el presidente electo cuenta con la autoridad moral del respaldo ciudadano. Nunca un candidato presidencial obtuvo el caudal de votos que logró en una gran victoria personal. Caló su mensaje de acabar con la arrogancia, apostar por el diálogo y crear un clima de unidad. Una victoria que tiene por tanto lecturas y reflexiones para toda el área de Centroamérica y la cuenca del Caribe. Con esta victoria, el PAC, fundado en el año 2000, llega por primera vez al poder en la historia de Costa Rica.




