Odiado y temido, estrella mediática dentro y fuera de la cárcel, pesadilla política para unos y otros, y detonante de crisis. Tras filtraciones, confesiones y acusaciones, Luis Bárcenas, extesorero del Partido Popular, llega al final de su camino personal. Está vez sí esta en juego su libertad o su prisión, así como su patrimonio.
El interrogatorio que es la llave
Luis Bárcenas comenzó a declarar en la trigésima jornada de juicio por la primera etapa del caso Gürtel asegurando a la fiscal que todas sus "retribuciones" formales están declaradas en España, aunque no ha aclarado lo sucedido con otros ingresos. "He tenido en liquidez un saldo importante toda mi vida", reconoció.
La fiscal Concepción Sabadell ha pedido al inicio de la vista oral que se incorpore a la causa la última carta de las autoridades suizas, que autoriza a consultar las cuentas de Luis Bárcenas en ese país. Su defensa se ha opuesto a que este documento presentado de manera "sorpresiva" se incorpore o, en su caso, pidió que se aplace la declaración para poder valorarla. El tribunal continuó, sin embargo, con la declaración.
Luis Bárcenas llegó a primera hora a la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares (Madrid). Lo hizo a pie y en solitario, con un maletín de cuero negro en la mano. Allí fue recibido, como el resto de los acusados, por un pequeño grupo de manifestantes y por un mariachi contratado por El Intermedio para hacer un programa especial.
La Fiscalía pide para él 42 años de cárcel y 88,8 millones de euros de multa por haber defraudado supuestamente 11,5 millones de euros a la Hacienda Pública entre 2000 y 2009 por su fortuna de más de 8 millones escondida en Suiza. Se le acusa de haber cobrado comisiones por valor de 1,24 millones en pago por su mediación para que las empresas de Francisco Correa resultaran adjudicatarias de contratos públicos.
En su declaración de octubre Francisco Correa aseguró que había pagado comisiones a Luis Bárcenas de entre el 2 y el 3% del montante de los contratos logrados en metálico, y que le entregaba el dinero en su despacho de la calle de Génova y en su casa de la madrileña calle de Príncipe de Vergara.
Al extesorero también se le interroga por la apropiación de cerca de 300.000 euros de la caja B del PP que gestionaba junto con Álvaro Lapuerta, que ha quedado apartado de la causa por demencia sobrevenida.
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