Los Victoriano del Río protagonizaron un sexto encierro de San Fermín arrollador. Un recorrido que podría haber estado pasado por agua, puesto que segundos antes del inicio cayeron un par de gotas, algo que también se vio durante el primer y segundo encierro. La carrera se realizó en dos minutos y 20 segundos.
La manada salió unida por la cuesta de Santo Domingo pero enseguida se quedó un astado rezagado: Jabaleño, un hermoso ejemplar castaño claro. Uno de los toros resbaló en el Ayuntamiento, aunque no supuso ningún peligro porque se volvieron a juntar en la curva de Mercaderes.
Uno de los toros le puso el cuerno en la cabeza a un mozo en unos segundos de dramatismo y pánico, ya que la situación ha terminado en un susto, pero podría haber sido mucho peor.
Al final de la Estafeta, los dos toros negros que iban en cabeza han protagonizado escenas de peligro. Primero han arrollado por la parte izquierda a varios corredores y después han hecho lo mismo por la parte derecha.
Según el primer balance del Complejo Hospitalario de Navarra solo ha habido dos heridos leves, un corredor pamplonés habitual en el encierro que sufre un traumatismo craneoencefálico y otro mozo que ha sido trasladado al centro San Martín. Los toros de Victoriano del Río serán lidiados a partir de las 18.30 horas por los diestros Pepín Liria, El Juli y Ginés Marín.
Los animales de esta ganadería debutaron en 2010 y desde entonces no han faltado a la cita anual. En 2016 y en 2017 también corrieron en 12 de julio. Durante los ocho encierros en los que han participado hasta ahora, cuatro personas han sido corneadas (dos en 2011 y dos en 2014) y 39 han sufrido traumatismos.




