En los hechos de hoy, de este jueves 29, los Reyes acompañaron a las familias en su dolor convirtiendo la misa de Huelva en el auténtico Funeral de Estado
Ni Pedro Sánchez ni Óscar Puente asistieron a la misa funeral en Huelva. La alcaldesa de la ciudad, Pilar Miranda, subrayó que el acto respondió al deseo mayoritario de las familias de despedir a sus seres queridos “desde la fe y de manera abierta a toda la ciudadanía”.
Muy posiblemente, más allá de las encuestas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, destruyó definitivamente su credibilidad al negarse a asistir primero al Pleno del Senado y después al funeral de Huelva permaneciendo impasible al dolor de las familias de las víctimas en el accidente de Adamuz que nunca debió ocurrir.
El Palacio de La Zarzuela notificó al Gobierno el lunes por la tarde la presencia de los Reyes en la despedida de las familias a sus seres queridos, las 45 víctimas del accidente de trenes de Adamuz (Córdoba). Los Reyes presidieron la eucaristía que oficiaron el presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Javier Argüello García; el obispo emérito de Huelva, monseñor José Vilaplana Blasco; y el clero diocesano en el Palacio de Deportes Carolina Marín de Huelva.
El 19 de enero, un día después del accidente, el Obispado de Huelva hizo un llamamiento a todas las parroquias para que oficiaran misas en memoria de las víctimas y sus familias. Y notificó que oportunamente daría a conocer la fecha y hora exacta de la misa que celebraría el obispo.
Al día siguiente, el 20 de enero, el Palacio de La Moncloa señaló que estaba preparando “un homenaje laico de Estado” en colaboración con la Junta de Andalucía. Pero advirtió que antes tenían que cuadrarse las agendas con la Casa Real.
El jueves 22, el Obispado puso fecha: el 29 de enero. Ese mismo día, el Gobierno también marcó en el calendario el homenaje: el sábado 31 de enero. A partir de ese momento estalló el caos, las mentiras y el ocultismo.
La Moncloa descubrió entonces el profundo malestar y rechazo a la imposición de un acto laico en lugar de una misa funeral. Sánchez y su círculo percibió entonces el peligro de insistir en el acto del sábado 31 era muy alto. El domingo 25 La Moncloa decidió suspender el acto.
En ese momento, la misa de Huelva, a la que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ya había confirmado su asistencia, se convirtió en el principal acto institucional de homenaje. El lunes, el día 26, se produjo la llamada que más temía al Gobierno. La Casa Real trasladó que los Reyes asistirían a la misa. Y esa tarde lo notificó al Gobierno. También el PP trasladó que su presidente, el jefe de la Oposición, Alberto Núñez Feijóo, asistiría.
La Casa Real no quiso esperar al “homenaje laico de Estado”. Quedó evidente que el propio Rey quiere guardar distancias de la atmósfera de crispación que rodea al presidente del Gobierno. Sánchez -como destacó Hechos de Hoy- huyó en Paiporta. El Rey y la Reina no lo hicieron. Estuvieron junto a las familias, su tristeza y su dolor. Lo mismo han hecho en Huelva en lo que fue el Funeral de Estado, el único que querían las familias en una de las provincias más marianas de España.





