Guillaume Canet sorprendía a propios extraños cuando detrás de esa pícara sonrisa y simpática presencia como actor, se descubría que se escondía un más que correcto director con las ideas claras. En España su anterior película, Pequeñas Mentiras Sin Importancia, en la que Canet ofrecía una reflexión dramática con puntos cómicos sobre las relaciones personales entre amigos y familiares, consiguió el beneplácito de la crítica.
Ahora llega con Lazos de Sangre, cinta que transcurre en Nueva York en 1974. Chris Pierzynski (Clive Owen) ha cumplido una condena de varios años en prisión por haber participado en un ajuste de cuentas. Su hermano pequeño, Frank (Billy Crudup), agente de policía con un prometedor futuro por delante, le espera con reticencia a la salida de la cárcel. Chris y Frank siempre han tenido sus más y sus menos.
Su padre (James Caan), única persona que los crió, siempre ha estado más del lado de Chris, a pesar de los problemas y de Frank. Sin embargo, sus lazos de sangre los unen y, por ello, Frank da una oportunidad a su hermano: lo aloja, le encuentra un trabajo, le ayuda a retomar el contacto con sus hijos y su ex mujer.
Chris conoce a Natalie, que encarna la esperanza de emprender una nueva vida, pero pronto su pasado llamará otra vez a su puerta y Chris volverá a tomar la senda del crimen. Esta traición es la gota que colma el vaso para Frank, que rompe toda relación con su hermano. Frank dejará la policía para vivir con Vanessa, antigua novia de un sicario, y tratará de evitar, en vano, que Frank vuelva a matar. A pesar de las rivalidades, la violencia y las dolorosas traiciones, nada podrá impedir que Chris provoque una última muerte.
Lazos de sangre es un remake del film francés Liens du sang de Jacques Maillot. Para dotar de realismo a la adaptación de la historia a la Norteamérica de la década de los 70, Canet obtuvo la valiosa colaboración del prestigioso cineasta James Gray (Two lovers, La noche es nuestra) en calidad de guionista.
Guillaume Canet obtuvo el Premio César al Mejor Director por su segundo largometraje, No se lo digas a nadie. En sus créditos como cineasta figuran también los films Mon idole y Pequeñas mentiras sin importancia. Tras su premier internacional en Cannes, Lazos de sangre se proyectó también en el Festival de Toronto dentro de la Sección Galas.
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