Al menos una vez en la vida uno tiene que probar una "dieta detox". Al menos eso dicen sus fans, que creen que si a estas alturas aún no se ha decidido por ingerir un batido de espinacas, manzanas y fresas, no sabe lo que se pierde. Y es que este brebaje se ha convertido en un grito entre las famosas que se pirran por eliminar toxinas.
Itziar Digón, experta de nutrición de Tacha Beauty, asegura que “la terapia de ayuno con licuados de frutas y verduras frescas está tomando mucha importancia en nuestra alimentación puesto que la detoxificación es cada vez más importante debido a la cantidad de tóxicos que ingerimos a través de nuestra dieta y con los que estamos en contacto”.
Para aquellos que han tomado este brebaje exponen las virtudes a la hora de limpiar el organismo con frutas y verduras en todas sus versiones aporta las vitaminas, minerales, hidratos de carbono de absorción lenta y proteínas vegetales que el cuerpo necesita “además de mantenerte hidratada mientras tus órganos vitales descansan y se purifican”.
Sin embargo, ¿hasta qué punto son efectivas? “El único sentido que tienen este tipo de dietas es el comercial. Lo que hacen cuando hablan de limpieza o depuración es lanzar un mensaje muy atractivo a la gente, pero sin fundamento científico», asegura uno de los expertos y miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad.
“El hígado y el riñón son los principales depuradores del organismo y no haces que trabajen mejor por tomar zumos. Ningún alimento tiene propiedades depurativas», explica la endocrinóloga Irene González, que advierte que para que estos órganos funcionen correctamente necesitan energía por lo que la dieta detox no tiene sentido.
“Se baja de peso porque prácticamente no comes, pero son actuaciones agresivas, poco sanas e ineficaces. Cuando dejas de hacerlo, lo recuperas”, explica y asegura que si las dietas se basan en zumos, sopas y otros productos con agua, lo que se pierde es líquido, y no grasa. “Algunos incluso producen acidez. Tres días bebiendo zumo de limón machaca la mucosa gástrica”, concluyen.




