“Los Estados Partes signatarios del Mercosur -la República de Argentina, la República Federativa del Brasil, la República del Paraguay y la República Oriental del Uruguay– y la Comisión Europea han anunciado, en la 65ª Reunión de la Cumbre del Mercosur Montevideo, 6 de diciembre, la conclusión de las negociaciones de un Acuerdo de Asociación entre las dos regiones, después de más de dos décadas de negociaciones”, señaló el comunicado oficial.
“A la luz del progreso logrado desde 2023, el Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea está ahora listo para revisión legal y traducción. Ambos bloques están decididos a llevar a cabo tales actividades en los próximos meses, con vistas a la futura firma del acuerdo”.
El discurso de Lacalle Pou tuvo un tono de despedida. Fue su última cumbre del Mercosur, ya que en marzo le deja la presidencia al recientemente electo Yamandú Orsi.
Tuvo un mensaje para Javier Milei, a quien le pasó en esta cumbre la presidencia del bloque.
“No se contradice la existencia del Mercosur con la flexibilidad del bloque”, dijo, y recordó que él abogaba antes por la “libertad” como valor. También pidió abogar por esa flexibilidad contemplando el “buen trato” y los buenos “modos”.
El Mercado Común del Sur tiene como estados miembros a la Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
Pero Venezuela está suspendido desde 2016 por la cláusula democrática del bloque. Bolivia es ya estado un miembro en proceso de adhesión.
Los países asociados que participan en las reuniones del Mercosur sin derecho a voto son Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Guyana y Surinam.
Panamá está en proceso de ser país asociado, de ahí que en esta cumbre participara el presidente José Raúl Mulino. Milei pidió que se exploren acuerdos comerciales con Nayib Bukele, de El Salvador.
“Estamos derribando barreras y permitiendo que entren inversiones, estamos formando un mercado de más de 700 millones de consumidores”, señaló Ursula von der Leyen.
Celebró el “verdadero hito histórico” de este acuerdo. El nuevo marco permitirá ahorrar a las empresas europeas unos 4.000 millones de euros en aranceles cada año. Lacalle Pou ha insistido en que se trata de mucho más que un pacto comercial.