Desarrollan una nueva técnica de resonancia magnética más eficaz para detectar el daño sufrido por el corazón tras un infarto y de forma más rápida. Así lo explicaron los científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) que se apuntaron un tanto en el efectivo paso adelante.
El nuevo procedimiento, que consiste en cambiar el código de programación de la resonancia, permitiría extender a la práctica clínica unos estudios "hasta ahora relegados a la investigación, por la tradicional dificultad en la implementación logística e interpretación de sus resultados", señaló el CNIC en una nota.
La técnica permite localizar de forma más rápida el aumento del contenido de agua (edema) en el músculo cardíaco, algo que hasta ahora se podía hacer, pero requería de mucho tiempo para la realización del estudio y posterior interpretación de los resultados. Sin embargo, hasta ahora estos métodos "carecían de la precisión adecuada y poseían una gran carga subjetiva en su interpretación", según Rodrigo Fernández-Jiménez, uno de los responsables del trabajo.
La resonancia magnética es una técnica muy útil porque aporta una gran cantidad de valiosa información sin utilizar radiación como hacen otras técnicas de imagen aplicadas a pacientes. Valentín Fuster, director del CNIC y también implicado en este trabajo señaló que una de las grandes dificultades que presenta el estudio con resonancia magnética del corazón respecto a otros órganos es que éste está en continuo movimiento.
Esto hace que "sea necesario la implementación de algoritmos especiales para la correcta visualización del mismo". Esta nueva técnica fue presentada en el Congreso Anual del Colegio Americano de Cardiología que se celebra estos días en San Diego donde ha sido distinguido, según el CNIC, como el estudio español mejor valorado.




