Gracias a este artículo he tenido que indagar en la realidad política que vive la actual Argentina y que, no sé porque no me sorprende, es la misma que se está dando en casi todas las democracias consolidadas. Entre ellas la española. Fernando Sabag Montiel de origen brasileño y 35 años de edad apretó dos veces el gatillo de su anticuada pistola Bersa 380 de fabricación argentina.
Lo deteriorado del arma hizo que no lograra percutir ninguna de las 5 balas reservadas para la vicepresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner mientras se daba un baño de masas a la entrada de su vivienda habitual. Dados los tatuajes neofascistas en el cuerpo del agresor y los antecedentes penales por tenencia ilegal de armas, hacen pensar de lo premeditado del acto, aunque parece ser que lo cometió solo y sin ayudas.
Ahí es donde quiero incidir en esta opinión. De unos años a esta parte, proliferando tras el descontento de la primera crisis y la recesión que vino después, han aparecido multitud de partidos de talante extremista de distintas ideologías. El bipartidismo moderado que teníamos murió y dejó el puesto a las alianzas entre partidos moderados que necesitan a los radicales para poder gobernar. Y ahí se crecieron las minorías. Y esto no es una moda, esto es lo que hay de aquí para adelante.
El problema es que, cada vez más, los discursos con excesos calan más profundo en una sociedad que está debilitada por la crisis y la pandemia. Hace poco, el diputado argentino Francisco Sánchez del PRO (Propuesta Republicana) pedía en su Twitter la pena de muerte para la vicepresidenta por sus varios enjuiciamientos pendientes por corrupción. Este señor, a mi entender, es cómplice por instigación. Y como él, muchos discursos que oímos en nuestro país, también están haciendo que, cada vez haya, más fascismo rodeándonos en nuestros barrios.
Si no tenemos cuidado, empezaremos a crear una sociedad de jóvenes que se quieran tomar la justicia por su mano. Por cierto, ojalá a Mark David Chapman se le hubiera encasquillado la pistola de calibre 38 Charter Arms cuando disparó a John Lennon, también, en la puerta de su casa.








