La Corte Internacional de Justicia fijó el Paralelo desde el llamado Hito 1 partiendo de Arica hasta el punto fijado A, bajando posteriormente hasta el punto B y C. Esta decisión supone rechazar a Perú una amplia zona más próxima a la costa. Desde este planteamiento, el fallo es equilibrado para Chile. A la vez la Corte Internacional de Justicia abrió una nueva zona marítima para Perú, más alejada de la costa, la zona del punto de inflexión desde el punto A al B.y C. Esta parte del fallo fue positiva a para Perú.
Pero todo hubiera podido ser peor para Chile, y es la tesis central que Sebastián Piñera había analizado desde hace semanas en La Moneda. Al final por tanto, satisfacción contenida en el Palacio de Pizarro en Lima y en el Palacio de La Moneda en Santiago en muestra mutua de responsabilidad política y madurez cívica, que es la esencia de la convivencia a todos los niveles.
El fallo del tribunal que tiene su sede en La Haya concedió efectivamente más millas náuticas a Perú pero aceptó el principio reclamado por Chile de que la línea imaginaria que ha de trazarse en el mar para delimitar ambos territorios parte del conocido como Hito 1, en paralelo a la frontera terrestre entre los dos países. Se cierra así un largo pulso diplomático y polítco que ha tensado las relaciones entre Lima y Santiago desde 2008 en lo que ha sido una controversia sobre 35.000 kilómetros cuadrados de mar.
Por este fallo, que ya es inapelable, y ha sido aceptado por Perú y Chile, se establece que la frontera marítima parte del límite terrestre y se extiende en paralelo durante 80 millas marítimas. A partir del punto A hasta el B y el C, Perú gana territorio marítimo, al establecerse una nueva frontera. Hasta ahora la línea en paralelo se alargaba durante 200 millas.
El presidente de la Corte Internacional de Justicia, Peter Tomka, se empleó a fondo en la explicación de esta fallo señalando que la frontera marítima mantiene la línea marcada por el paralelo 18 grados, 21 minutos, 00 segundos, que hasta ahora servía de frontera marítima entre los dos países, pero no se prolonga más allá de las "80 millas náuticas". Desde ahí, la frontera en el mar adquirirá una línea equidistante en "dirección oeste-sur, casi en una línea recta, hasta llegar a la altura de las 200 millas, medidas desde la costa chilena". Los jueces analizaron los convenios ya existentes y su puesta en práctica, en especial los tratados de 1952 y 1954.
Es importante señalar que los jueces no han establecido las "coordenadas precisas" de esta nueva frontera marítima. "La Corte espera que las partes determinen estas coordenadas de acuerdo con el fallo y en el espíritu de buenos vecinos", subrayó este fallo muy esperado en Lima y Santiago. Chile y Perú mantienen invariable su soberanía sobre el área donde se practica la pesca de bajura, de importancia especial por la captura de la anchoveta, especie que se usa para la fabricación de harinas de las que Perú y Chile son primer y segundo exportador mundial.
Peter Tomka insistió en que se ha fijado el límite en forma de línea paralela hasta el punto denominado A, que llega hasta las 80 millas náuticas. A partir de ahí, la divisoria baja hacia el sur, hasta el punto B, fijado a la altura de las 200 millas. Luego sigue hasta el punto C, definitivo, en línea recta. Perú y Chile tienen que fijar, “en buena vecindad, el lugar exacto donde se marcarán los puntos A, B y C”, recalcó Peter Tomka.
En fuentes jurídicas se destacó a Hechos de Hoy la trascendencia de un fallo sopeado y muy complejo que en esencia valida el paralelo del Hito 1 como límite marítimo pero reduce su extensión a 80 millas. Fue un fallo no unánime y matizado que contempla parte de las tesis de Chile y de Perú.
En Lima Ollanta Humala, y en Santiago Sebastián Piñera ratificaron que aplicarán la sentencia de forma pacífica. Quienes piensen que es una derrota para Chile y una victoria para Perú no acaban de comprender la importancia del peso de la gobernanza internacional y de la solidaridad frente a desafíos internacionales, económicos y climáticos. En este sentido se trató de una victoria compartida.




