Para Juan Manuel Santos la presencia este año en el Foro Económico Mundial (WEF), en Davos, con etapa anterior de encuentros en Madrid con el Rey Juan Carlos I y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tiene especial importancia. Colombia quiere ser un caso de éxito en crecer en bienestar y también en paz y reconciliación.
En la importante delegación de Colombia figura el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. En la agenda de Santos destacan la importancia de la Alianza del Pacífico (la gobernanza económico-comercial de Colombia, México, Chile y Perú), el debate sobre políticas de bienestar y atención a los ciudadanos, y la fuerza del proceso de paz que se desarrolla sin firmar ningún pacto previo, con ataques y respuestas, en marco complejo y debatido, pero con raíces muy sólidas para llegar a sus ambiciosos objetivos.
En Davos figura también el debate del narcotráfico, las drogas, y las nuevas fronteras que se exploran. Pero para Santos las cuestión central es el sueño de hallar una salida al túnel de un país sin secuestros ni combates, en lo que sería la paz firmada y preservada como el gran tesoro nacional.
De forma muy gráfico Santos ha visualizado el final de este proceso viendo sentados en sus escaños a los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), manteniendo esas siglas o cambiándolas por otras, pero habiendo dejado las armas y manteniendo sus ideales. Confrontar las ideas pero no imponerlas a golpe de bombas, atentado, muertes y extorsión.
Santos estima complejo que se pueda llegar a un acuerdo antes de las elecciones pero a la vez cree que este proceso es sólido y no podrá ser obstaculizado por el uribismo. En este viaje a Europa, Santos ha subrayado que su visión y misión para Colombia es llegar hasta el final de este proceso y sellarlo con éxito, en lo que sería un hito en las cinco últimas décadas de la moderna historia del país. Sobre la destitución del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, por parte del Procurador -asunto que ha enrarecido el debate político como apuntó Hechos de Hoy-, aseguró que no lo parece razonable que un funcionario no electo pueda destituir a uno electo. “No parece razonable. Pero es la ley. Y la ley hay que cumplirla”, indicó, no queriendo que este asunto esplace el foco sobre las verdaderas cuestiones que se centran en el clima de avances económicos y el sueño final de la paz consolidada.







