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MARCHAS MASIVAS

La corrupción política pone en jaque en Brasil a Dilma Rousseff y Lula

Una marea humana en las doce principales ciudades de Brasil pidiendo la destitución de Dilma Rousseff por la corrupción política en el escándalo de Petrobras y la devaluación del real en un 30%.

Hechosdehoy / Ignacio R. Ferreira
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Una marea humana de protesta en Brasil sin precedentes de una clase media indignada contra la corrupción política del Partido de los Trabajadores (PT). Y también con los engaños, promesas no cumplidas y despotismo en la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.

Atención a la grave crisis desatada en América Latina y en concreto en Brasil con impacto político y económico interno y a las empresas que operan en el país. Muy seria llamada de atención para el IBEX 35 y empresas españolas como Telefónica, Banco Santander y Grupo Villar Mir entre otras. Ha estallado una crisis de enorme gravedad cuyo comienzo se sabe y conoce en profundidad pero con un desenlace que se ignora. Colombia y Argentina son algunos de los países que asisten con estupefacción al terremoto político que se vive en Brasil.

Las marchas se han vivido en numerosas ciudades destacando la importancia de las protestas de Río de Janeiro, Brasilia, Sao Paulo, Minas Gerais, Pernambuco, Bahía, Amazonas, Goiania, Ceará, Maranhao, Alagoas y Pará.

Nunca en la historia de la democracia en Brasil se había conocido una protesta política de un alcance nacional. La indignación es total contra el Partido de los Trabajadores (PT) y los liderazgo de Luiz Inácio Lula Da Silva y Dilma Rousseff.

Es una gran incógnita lo que va a suceder en Brasil porque no ha sido una protesta de la élite y los ricos en las calles, sino de las clases medias. La presidenta a su vez ha advertido que no va a dimitir ni retirarse pese al enorme escándalo de Petrobrás y sus amplias implicaciones. No hubo violencia sino una gran fiesta de la democracia en las marchas callejeras, que fueron masivas.

Sólo un 7% de los brasileños apoyan en estos momentos al gobierno de Dilma Rousseff. Un proceso político de destitución, un impeachment, aparece como muy complejo, y sobre todo lento, para el actual momento de urgencias.

Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva deberán medir la respuesta política. La inminente pasa por reducir la "grasa" de este macrogobierno de 39 ministros, el mayor del mundo después de China, y más grande que la administración ejecuutiva de Estados Unidos y Alemania.

No es un episodio menor el que agita al país Lo que se ha denunciado en esta protesta masiva, muy poco después de una elección muy apretada, es que este gobierno se ha corrompido y ha secuestrado al Estado con los dos mayores escándalos de corrupción política en Brasil -el mensalao y el petralao-.

Dilma Rousseff podría cometer su mayor equivocación si mimimiza la gravedad de la hora política de un país indignado con una corrupción política que es inaceptable. Es la línea sensible -el rechazo a la corrupción política– en la gobernanza de la globalización que se extiende de Suramérica al Caribe y Europa (véase el caso de España en el año del estrés electoral que ha reflejado Hechos de Hoy).
 

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