Histórico domingo 20, Domingo de Ramos, en Cuba,
El Air Force One con la comitiva presidencial aterrizó en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana a las de las 4:19 p.m (hola local). Barack Obama comenzaba a escribir la historia 88 años y 65 días de la última visita de un presidente de Estados Unidos a Cuba, la que realizó Calvin Coolidge en 1928.
Una fina lluvia caribeña acompañó al presidente en su primera jornada.
"¿Que bolá Cuba? Just touched down here, looking forward to meeting and hearing directly from the Cuban people", fue el primer tuit del presidente en su cuenta de Twitter (@POTUS, @PresidentObama).
El programa de la visita dejó la tarde del domingo en una parte privada que el presidente quiso dedicar a tener su primera composición de lugar sobre qué es La Habana y el ambiente real en Cuba. Fue también un domingo, como quiso Barack Obama -bien aconsejado en la Casa Blanca– para saludar lo primero de todo al cardenal Jaime Ortega en la Catedral.
A su llegada a La Habana, el presidente, su esposa Michelle y las hijas del matrimonio, Sasha y Malia, fueron recibidos por el ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla; Josefina Vidal, jefa de la Sección de Estados Unidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX); Gustavo Machín, funcionario del MINREX; José Ramón Cabañas, embajador de Cuba en Washington; y Jeffrey DeLaurentis, encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en La Habana. Esta llegada fue retransmitida en directo por la cadena nacional de televisión de Cuba.
En la delegación a bordo del Air Force One, los senadores demócratas Patrick Leahy y Dick Durbin y el republicano Jeff Flake. Junto a ellos, Nancy Pelosi, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes.
El primer acto en La Habana fue la reunión con funcionarios de la Embajada de Estados Unidos y sus familias en el Hotel Meliá Habana. Luego, protegidos por los paraguas recorrieron La Habana Vieja, la zona del casco histórico y lugares destacados del área declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982.
En el recorrido les acompañó Eusebio Leal. Entre los sitios visitados, la Plaza de Armas, el Museo de la Ciudad, la Plaza Vieja y la Plaza de San Francisco de Asís. Eusebio Leal, quien es el historiador oficial de La Habana e impulsor de la importante restauración realizada en las últimas décadas en esa zona, les fue mostrando detalles.
A Barack Obama y su familia les interesó el interior del Palacio de los Capitanes Generales, que fue el edificio del antiguo gobierno colonial y que ahora alberga el Museo de la Ciudad. Fue una sorpresa para cubanos y extranjeros ,a lo largo del recorrido, saludar al presidente. Una visita sin protocolo, dstendida, y en un ambiente informal.
Este recorrido terminó en la Catedral de La Habana, donde el cardenal Jaime Ortega recibió al presidente de Estados Unidos y su familia. Fue un momento muy especial en la tarde del Domingo de Ramos, en el comienzo de la Semana Santa.
El asesor adjunto de Seguridad Nacional de Barack Obama, Ben Rhodes, destacó antes del viaje que el cardenal Jaime Ortega, junto al papa Francisco, "fue de mucha ayuda con su apoyo al acuerdo del 17 de diciembre de 2014 para normalizar relaciones". Ben Rhodes, arquitecto del programa de la vsita, adelantó que el encuentro de Barack Obama y su familia con el cardenal Jaime Ortega "proporcionará la oportunidad de marcar el importante papel de la Iglesia católica en la vida del pueblo cubano".
El cardenal Jaime Ortega fue el la personalidad clave del reciente pasado, y lo representa a la vez del presente y del futuro de reconcliación, S tiene que abrir en Cuba, dentro de la isla, y a la vez de toda la isla con el exilio. República Dominicana observa minuciosamente este momento.
El papa Francisco le encomendó la misión secreta más delicada de su pontificado al cardenal cuando asistió a la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII. Le entregó dos cartas iguales, de su puño y letra, una en español y otra en inglés. Llamó a Raúl Castro y a Barack Obama a “dejar atrás décadas de conflicto y dar inicio a una nueva fase de las relaciones entre las dos partes”. Fueron las cartas que actuaron como el factor final que desató la dinámica de paz definitiva y fin de la Guerra Fría en el Caribe.




