Kim Jong-un cesó a varios altos cargos a quienes acusa de ser responsables de un "grave incidente" relacionado con la pandemia de la COVID-19. Hasta ahora Pyongyang había negado que la pandemia del coronavirus hubiera llegado a su territorio.
Los funcionarios han "provocado un incidente grave que plantea una enorme crisis para la seguridad de la nación y su pueblo", dijo Kim durante una reunión del politburó, citado por la agencia oficial KCNA.
La agencia no ofreció detalles sobre el número de personas despedidas ni sobre los hechos que se les reprocha. Pero Kim las acusó de ser "presas de egoísmo y pasividad".
"La incompetencia y la irresponsabilidad de los altos cargos es un factor significativo que ralentiza la implementación de tareas importantes", dijo el líder norcoreano según KCNA.
Hasta ahora Corea del Norte destacó que la pandemia de la COVID-19 no había llegado a su territorio. Muchos expertos lo dudan. Kim Jong-un, a la cabeza de un país con un sistema sanitario deficiente, decidió cerrar las fronteras en enero de 2020 para evitar la propagación del nuevo coronavirus que surgió en China, un país vecino.
Pyongyang nunca ha informado de casos de COVID-19, ni en los medios oficiales ni a través de las cifras comunicadas a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En la actualidad, Corea del Norte se halla bajo sanciones internacionales debido a su programa nuclear, por lo que está más aislada que nunca. El comercio con China, del que depende mucho, se ha reducido drásticamente y los cooperantes humanitarios se han ido del país.
Kim Jong-un reconoció recientemente que Corea del Norte, un país donde el sector agrícola ya atraviesa dificultades enormes, se enfrenta a una “situación alimentaria tensa”. En abril llamó a “llevar a cabo una nueva Marcha Forzada para ayudar a la población frente a las dificultades”.
La Marcha Forzada es la expresión utilizada en Corea del Norte para designar la hambruna de la década de 1990 que causó cientos de miles de muertos. Se produjo después de que Moscú redujera la ayuda como consecuencia del desmembramiento de la Unión Soviética.
Varios analistas apuntan que las inundaciones y los tifones sufridos el año pasado han creado una muy grave crisis alimentaria en un país de 28 millones de habitantes.
Señalan a la vez que, bajo el misterio que rodea en el país a la COVID-19, la hermanísima del presidente, Kim Yo-jong, podría haber lanzado una ofensiva final contra quienes son más reacios a su poder en el Politburó (Comité Central) del Partido de los Trabajadores.





