Nadie derramará una gota de sangre por defender la península de Crimea. La estrategia de la movilización secreta de infantes de marina y paracaidistas, como si fueran paramilitares, extraños soldados sin insignias, fue perfecta. Si Vladimir Putin logró frenar la operación de Estados Unidos en Siria, observa ahora con complacencia que nada ni nadie detiene su progresiva intervención militar en Crimea, primer aviso a Ucrania que no cierra otras opciones como apuntaron analistas a Hechos de Hoy.
En Kiev, el primer ministro, Arseni Yatseniuk, ha declarado que los movimientos de tropas rusas en Crimea son "una declaración de guerra". Urgió al presidente Vladimir Putin que retire a sus soldados. "Pedimos que retire a sus tropas de este país y honre los acuerdos bilaterales", dijo Yatseniuk a través de un comunicado oficial recogido por la cadena BBC. Por su parte, el presidente interino, Alexandr Turchínov, confirmó que "tropas rusas bloquean unidades militares ucranianas" en la república autónoma de Crimea anunciando anunciado el cierre del espacio aéreo del país a vuelos no comerciales.




