Antes de tocar tierra firme, Ilsa aceleró sobre la isla Bedout, una pequeña isla deshabitada, donde la velocidad del viento sostenido alcanzó los 218 kph (135 mph) durante un período de 10 minutos.
Todavía se desconoce el daño del ciclón en Australia Occidental. Pero los vientos han adquirido la fuerza y peligro para causar daños significativos a árboles, edificios, líneas eléctricas y otras infraestructuras.
Las autoridades emitieron boletines de alarma a los residentes en esas áreas para anclar, fijar y proteger todo lo que pudiera volar con vientos fuertes como caravanas o remolques.
“Los vientos de esta fuerza son extremadamente peligrosos. No solo pueden derribar árboles, líneas eléctricas y dañar techos y casas, sino que también pueden levantar grandes objetos sueltos de su jardín (barcos, remolques o caravanas) y lanzarlos por el aire”, advirtió la meteoróloga principal de BOM, Miriam Bradbury.
Pardoo Roadhouse es un destino popular para los viajeros en la carretera a lo largo de la costa. La madrugada del viernes, un mensaje publicado en la página de Facebook de la posada decía que las primeras señales sugerían que la posada había “sufrido grandes daños”.
A medida que se acercaba la tormenta el jueves, las áreas costeras se pusieron en alerta roja. Es la señal para que las personas debían permanezcan en refugios seguros dentro de los edificios, lejos de ventanas y puertas.
Se abrieron centros de evacuación para personas traídas de comunidades remotas en riesgo de ser azotadas por los vientos y aisladas por escombros e inundaciones. El área es el hogar de la comunidad aborigen más grande del estado, así como estaciones de ganado, sitios mineros y operadores turísticos.
Se espera que el ciclón Ilsa descargue fuertes lluvias en la región, de hasta 200 a 300 milímetros, según BOM, y vastas áreas del estado están bajo vigilancia de inundaciones.
“Las inundaciones fluviales pueden afectar significativamente las carreteras y las rutas de acceso, con muchos caminos embarrados o incluso inaccesibles en los próximos días”, dijo Bradbury.
La tormenta más fuerte que haya azotado alguna parte de Australia fue el ciclón Mónica en 2006 con vientos sostenidos de alrededor de 290 kph (180 mph), mientras barría las partes este y norte de Australia. Ese ciclón provocó una marejada ciclónica de hasta seis metros de altura.





