Una de las cintas más llamativas que este fin de semana llega a los cines españoles es Una noche para sobrevivir. Jaume Collet-Serra, director catalán afincado en EE. UU. vuelve a repetir por tercera vez tras Sin identidad y Sin escalas, con su actor fetiche, Liam Neeson como protagonista indiscutible de este filme de acción que acaba convirtiéndose en una amalgama extraña de diferentes cintas, así como una mezcla de géneros.
Junto a Neeson también aparecen Joel Kinnaman, Ed Harris, Vincent D´Onofrio, Genesis Rodriguez, Boyd Holbrook y Common. La historia se centra en el mercenario Jimmy Conlon, que anteriormente era conocido como El Cavatumbas, no pasa por una de sus mejores épocas. Se siente perseguido por los pecados que ha cometido en su pasado, así como por el detective de la policía que ha ido detrás de él durante 30 años.
Ahora parece que no encuentra consuelo en otro lugar que no sea el alcohol, pero cuando su hijo Mike, que vive lejos de su padre, se convierte en el principal objetivo de un plan de la organización para la que él trabaja; Jimmy tiene que elegir entre la familia de asesinos a la que había escogido, o a su verdadera familia, a la que abandonó hace mucho tiempo.
Desde Francia llega La mecánica del corazón, una película de animación co-producida por Francia y Bélgica. Ambientada en Edimburgo, en el año 1874, la historia se centra en Jack es un chico no muy normal. Nació en la noche más fría de la historia y como consecuencia tiene el corazón congelado.
Sin embargo, para que su corazón funcione, Madeleine, la comadrona, le instala un mecanismo especial que depende de un delicado reloj. Aunque su corazón marche a la perfección, Jack debe seguir tres reglas que, si alguna vez incumpliera, dejaría de funcionar. Estas reglas son: no tocar nunca las agujas del mecanismo, dominar su ira, y sobre todo, no enamorarse jamás.
Todo va bien hasta que Jack conoce a Miss Acacia, una pequeña cantante que ve actuar en la calle. Jack, poniendo en riesgo su corazón, decide seguir a Miss Acacia, embarcándose en un viaje por toda Europa, lleno de aventuras y fantasía, en el que Jack aprenderá a descubrir a los demás, pero también a sí mismo.
Lost River, es el nombre que recibe la ópera prima de Ryan Gosling como director. La primera película escrita y dirigida por el actor cuenta una historia de fantasia e intriga que traslada a los personajes a una aventura surrealista.
Christina Hendricks encarna a Billy, una madre soltera que trata de sacar adelante a sus dos hijos trabajando junto a Cat en el Club Bad Wolf. La familia se ve arrastrada a un submundo delirante que se convertirá en su pesadilla. En su lucha por sobrevivir a la irrealidad a la que se enfrentan, Bones, el hijo adolescente, descubrirá una travesía secreta que le llevará a una enigmática ciudad bajo el agua.
Allí será donde comience la aventura a través de un nuevo mundo lleno de oscuridad y macabros secretos. Tanto Billy como Bones dejarán la fría y realista cara de la ciudad para bucear en las aguas más profundas de lo imposible si quiere sobrevivir a este mágico y sombrío moderno cuento de hadas.
Jason Dorkel tiene 18 años y pertenece a una comunidad gitana. Cuando está a punto de bautizarse en la fe cristiana, su hermanastro Fred sale de la cárcel. Fred, Jason y su hermano menor, un muchacho impulsivo y violento, se dirigen al mundo de los “payos” en busca de un cargamento de cobre. Esta es la historia que presenta Clan Salvaje de Jean-Charles Hue con Frédéric Dorkel y Jason François.
Desde Francia llega Regreso a Ítaca. Tras dos películas con personajes adolescentes (Foxfire y La clase), el cineasta francés Laurent Cantet da un giro a su carrera con esta película, retrato generacional como sus anteriores proyectos, pero en este caso con unos personajes entrados en años, cargados de experiencias y con una mochila considerable a sus espalda.
La fuerza de la cinta hipnotiza sobre todo gracias a su guión y a la veracidad de todo su elenco. Se podría definir como una crónica melancólica que discurre en dos planos: el de sus fotogramas y el de las imágenes y las sensaciones que evocan los diálogos. La historia se centra en Amadeo que regresa a La Habana tras dieciséis años de exilio en España.
Coincidiendo con su vuelta a Cuba, se reúne con sus compañeros de siempre en una azotea de la ciudad. El grupo se cuenta qué ha sido de las vidas, comparten sus perspectivas de futuro y echan la vista atrás. Entre comida y comida, canción y canción y copa tras copa, cada uno saca a relucir sus secretos más ocultos, su sentimiento de desencanto y su rabia ante el paso del tiempo. Una velada con risas y llantos, peleas y reconciliaciones.
Como último tema llega a los cines Mita Tova que es, como señalaron sus directores, una "historia de amor, de superación, de amistad" protagonizada por Yehezkel, un hombre de 75 años que vive con su esposa en una residencia de ancianos de Jerusalén y que, acompañado de un amigo veterinario y su pareja, un expolicía casado que oculta su homosexualidad, deciden ayudar a morir a su amigo Max, en fase terminal y en un estado de sufrimiento máximo.
Es Yana, su mujer, quién les pide ayuda y tras muchas vueltas sobre cómo llevar a cabo la eutanasia para no ser descubiertos y tener que responder a ello ante la ley, Yehezkel decide inventar una máquina que, a través de un botón, permita al enfermo autosuministrarse un anestésico, en primer lugar, y un veneno a continuación.
Son ya dos las eutanasias que el grupo practica pero, tras la de Max, ya al margen de Yehezkel, quien tiene que dedicarse en cuerpo y alma a atender a su esposa, que padece una demencia y cuya visión sobre la eutanasia dará un vuelco con el agravamiento de su enfermedad: primero era él quien consideraba imprescindible brindar una muerte digna a quien así lo quería y ella lo rechazaba y finalmente es ella quien lo desea para sí misma, voluntad que Yehezkel se niega a aceptar.
Dos nuevos autores, los israelíes Sharon Maymon y Tal Granit, fueron capaces de dulcificar con humor e ironía, varios temas polémicos como la eutanasia, el Alzheimer y la homosexualidad entre ancianos. Los padres de esta obra, ya conocían la polémica que podía causar al abordar un tema similar al que presentó Michael Haneke en Amour.







