Punto final de los tribunales de justicia a la revolución de 2011, el momento estelar de la primavera árabe, y la suerte de Hosni Mubarak. El expresidente quedó absuelto, así como su ministro del Interior, Habib al Adly, y seis altos cargos de la Policía. A todos ellos se les acusaba por la matanza en El Cairo, la muerte de centenares de manifestantes en la revuelta que acabó con la dictadura de Hosni Mubarak.
Ha sido un culebrón judicial. Hosni Mubarak había sido condenado a cadena perpetua por todos estos cargos. El juicio tuvo que ser repetido. La nueva sentencia cambió todo. La hora de Egipto vuelve hacia atrás. A Hosni Mubarak le sucedió Mohamed Morsi. Fue la experiencia del primer presidente elegido en las urnas en Egipto. Pero se frustró. Finalmente un golpe le derrocó. Abdel Fatah al Sisi, el hombre fuerte del Consejo Militar que depuso a Hosni Mubarak, es hoy el nuevo presidente civil. Si el proceso revolucionario acabó, quedó ahora sentenciado. En el desenlace de este nuevo juicio también quedaron absueltos, Gamal y Alá -hijos de Hosni Mubarak– y el magnate Hussein Salem.
Muy pocos esperaban otro desenlace en El Cairo. Abdel Fatah al Sisi reconstruyó la relación con Arabia Saudí. Mantuvo en la tormenta de la guerra de Israel con Hamás el teléfono rojo con Jerusalén. Quiso también abrir un canal de dialogo directo con Francisco. El Papa le recibió el pasado lunes antes de su viaje a Turquía. Habló con Al Sisi sobre el papel de Egipto para preservar la paz y la estabilidad en Oriente Medio y el norte de África.
Francisco le subrayó además la solidaridad de la Iglesia con la población egipcia en lo que calificó como "una fase de transición política". Refiriéndose a que hace sólo cinco meses que Al Sisi se convirtió en el nuevo presidente tras las elecciones celebradas después del derrocamiento del islamista Mohamed Morsi en julio de 2013.
Francisco sigue con gran atención la evolución de Egipto, la guerra civil siria y el momento del sueño del nacimiento de una Palestina independiente junto a Israel. Le preocupa mucho -y ha sido asunto destacado por Hechos de Hoy– la coexistencia en paz y el diálogo religioso en todo Oriente Medio, y sobre todo en Egipto. En 2013, los cristianos en Egipto fueron blanco de numerosos ataques. Representan el 10% de la población egipcia, de 85,5 millones de habitantes.
El final de los procesos a Hosni Mubarak cierra otro flanco, el más complejo. Depende mucho de Al Sisi de avanzar en Egipto sin odio ni olvido, sin vencedores ni vencidos. Francisco lo observa.




