Domingo sangriento en la capital de Siria, Damasco, y en Homs, la tercera ciudad del país. Coches bomba y espantosos atentados de una infernal guerra civil llena de actores sanguinarios, el peor drama político y humano en la historia de Oriente Medio. Son bombas para matar, amedrentar y también dinamitar los intentos de alto el fuego y búsqueda de una tregua general.
En Homs, el atentado se produjo en el barrio de Al Zahraa, mayoritariamente de confesión alauí. En el sur de Damasco, el ataque terrorista tuvo como objetivo el santuario chíi de Sayyida Zeinab. Más de un centenar de víctimas en estos atentados marcados por el odio según datos del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. Los atentados llevan el sello de Daesh, ISIS, la organización terrorista de Estado Islámico.
Los dramáticos sucesos en Siria se produjeron en el momento de intensas conversaciones de John Kerry para cerrar un alto el fuego y un acuerdo político entre Estados Unidos y Rusia. John Kerry anunció desde Amán una conversación telefónica con el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov. Confirmó además que "los presidentes Obama y Putin van a hablar en los próximos días para completar el trabajo”.
El viernes 19 debió de aplicarse el alto el fuego según el acuerdo alcanzado en Múnich. No hubo pacto sin embargo en las conversaciones de Ginebra. Se asiste a un escenario de desconfianza en el que el ato el fuego puede ser utilizado para mejorar posiciones sobre el terreno antes de una posible supervisión sobre el terreno de una fuerza internacional.
Bachar el Asad ha advertido que puede producirse la ruptura de Siria. La oposición siria, el Alto Comité para las negociaciones (HNC) cree indispensable un alto el fuego inmediato. Piden además el fin de los bombardeos rusos, el cese de asedios a poblaciones civiles, y la liberación de presos. También han planteado que el cese de hostilidades incluya al Frente al Nusra (la filial de Al Qaeda en Siria), con la que mantienen alianzas en el frente algunas de las milicias de la oposición.
Es un rompecabezas maldito -se trata la percepción en Jerusalén de analistas políticos y estrategicos como ha destacado Hechos de Hoy– por la fragmentación y las alianzas paradójicas en Siria en la lucha contra el gobierno de Bachar el Asad. Naciones Unidas se ha posicionado a la vez anunciando que no negociará con organizaciones terroristas. Bachar el Asad ha anunciado por su parte que un alto el fuego no incluirá la lucha contra organizaciones terroristas. Apuntó a Daesh (ISIS, Estado Islámico), Ahrar Al Sham y Jeish el Islam (Ejército del Islam). En cinco años no es una guerra sino varias con una fracción de los contendientes en las diverzas zonas del país.
Al menos 260.000 personas han muerto, según Naciones Unidas. Cinco millones de sirios han buscado refugio en el extranjero. Europa ha acogido a un millón. En 2015, 3.000 murieron ahogadas en el Mediterráneo tratando de huir de una pesadilla especialmente cruel para niños y ancianos.
Desde la muerte de su padre, Bachar el Asad ha perdido el control total de Siria. A partir de 2000 se entró en una vorágine de violencia cayendo ciudades como Homs y Alepo en manos de las milicias armadas opositoras. El Asad ha logrado recuperar zonas en áreas dominadas por la oposición armada. Desde septiembre de 2015, la entrada de Rusia en la guerra le ha servido para cortar suministros desde Turquía. En torno a Raqa, en Siria, Daesh mantiene su centro de poder y su desafío.
La destrucción en Homs




