Como ya es habitual, Fundación Excelentia sigue apostando por la música de cine de los grandes creadores, además de sus habituales conciertos de música clásica, ópera, zarzuela y música moderna; un abanico para todo tipo de público y gustos. El próximo 31 de marzo propone una edición de lujo en el Teatro Real de Madrid, a las 20:00 horas en un Homenaje a Ennio Morricone, fallecido en 2020, creador de más de 500 bandas sonoras de otras tantas películas y series de televisión, desde las míticas “Casablanca” o “Lo que el viento se llevó” a “Carros de fuego” o “La misión”. El concierto será interpretado por la Royal Film Concert Orchestra bajo la dirección de Fernando Furones.
Además de las mencionadas, en el concierto de Fundación Excelentia se podrán escuchar los fragmentos más conocidos de películas como El bueno, el feo y el malo, Cinema Paradiso, La muerte tenía un precio, El señor de los anillos, Rocky, Braveheart, Titanic, Lawrence de Arabia, Éxodo, Moon River, El padrino, La gran evasión... entre otros.
La música de Ennio Morricone es una de las más icónicas y reconocidas en la historia del cine. A lo largo de su carrera, que abarcó más de seis décadas, Morricone creó una enorme cantidad de composiciones que siguen siendo fundamentales para el cine y la música en general. Entendió la importancia de la música en la creación de emociones en el cine. Cada una de sus composiciones tiene la capacidad de profundizar la experiencia del espectador. La música de Morricone se conecta directamente con la narrativa de las películas, dándole más peso emocional a los momentos clave.
Del western a la emoción y el terror
Morricone es sobre todo conocido por su trabajo en los spaghetti westerns de los años 60, especialmente en colaboración con el director Sergio Leone. Su banda sonora para “El bueno, el feo y el malo” (1966) es un ejemplo claro de cómo la música no solo acompaña, sino que también define la atmósfera de una película. Los silbidos, los solos de guitarra, los coros y los efectos sonoros crearon una textura única que se convirtió en un sello distintivo del género.
También era un maestro en la creación de texturas sonoras inusuales, a menudo utilizando instrumentos tradicionales de manera innovadora. Por ejemplo, en “La misión” (1986), combina coros, cuerdas y metales para crear una atmósfera espiritual y emocionalmente poderosa. Pero también se adaptaba al drama épico y hasta el terror y el thriller. Su música para “Los intocables de Eliot Ness” (1987) es un ejemplo de cómo podía capturar la tensión y la emoción de un thriller policial, mientras que en “Cinema Paradiso” (1988) logra una belleza melancólica que toca el corazón.
A pesar de trabajar en una amplia gama de géneros, la música de Morricone tiene un estilo inconfundible. Su uso de melodías simples pero potentes, su talento para mezclar diferentes estilos y su capacidad para crear un paisaje sonoro específico para cada película le dieron un lugar único en la historia de la música cinematográfica. No solo fue un compositor, sino un verdadero innovador dentro de la música cinematográfica, y su legado perdura como una de las partes más esenciales del cine en sí. En 2020, le fue otorgado el Premio Princesa de Asturias de las Artes, compartido con el también compositor John Williams.




