Viernes de ira, profunda tristeza, abatimiento y muerte. Atención a que se puede encender en Oriente Medio un enfrentamiento a gran escala entre Hamás y el Ejército de Israel implicando a otras potencias de la región y con el drama aún encendido de la compleja y sangrienta guerra de Siria.
La llamada Gran Marcha de Retorno, convocada por varias organizaciones civiles y políticas palestinas, empezó con un baño de sangre en la Franja de Gaza. Dramático balance de16 palestinos muertos y centenares de heridos.
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, pidió la intervención de la comunidad internacional. Todos los actores principales se han autoengañado.
El Movimiento de Resistencia Islámico, Hamás, dijo que sería una marcha pacífica, pero instó a la vez al odio y choque. Israel señaló que observaría los acontecimientos con contención y protección. Se había preparado sin embargo un dispositivo de ataque sofisticado. Hamás aseguró que respetaría la zona de 800 metros ante la valla fronteriza. Israel prometió no intervenir en el área de 300 metros. Nadie lo cumplió.
El Ejército de Israel preparó montículos de arena para instalar a francotiradores. Utilizó drones para lanzar gases lacrimógenos. El líder de Hamas, Ismael Haniye, advirtió desde el centro de la Franja de Gaza a Donald Trump. "No cederemos Jerusalén, no renunciaremos a Palestina y nunca habrá una solución hasta que tengamos derecho a regresar", proclamó en un mitin.
Para Francisco, en el Viernes Santo, y antes del Via Crucis del Coliseo, fueron noticias desoladoras que le entristecen profundamente y llenan de preocupación por el clima de odio y persecución en Oriente Medio.
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