Muere Paco Gento, leyenda del Real Madrid
Para hablar de Paco Gento hay que quitarse el sombrero por sus logros en los terrenos de juego. Es el jugador, con 6, que más Copas de Europa ha ganado (o Champions League que le decimos ahora que nos hemos vuelto tan globalizados) y, con 12, el que más Ligas ha conquistado (dos más que Lionel Messi).
Pues eso, que seamos del equipo que seamos, “la galerna del Cantábrico”, como así se le apodaba; no tenemos más que admirarle. Él, pasó de atender los animales en la granja de su padre a practicar atletismo. De ahí la velocidad que siempre demostró en la cancha. Y eso que Santiago Bernabéu no lo quería para el Real Madrid porque no sabía jugar al fútbol. Pero corría como nadie y se encargaron de enseñarle.
Su partido de homenaje de despedida del fútbol, allá por diciembre de 1972, fue el primer partido de fútbol al que asistí en mi vida. Sólo tenía 8 añitos y mi padre me llevó. Se celebraba, ese día, su despedida de los terrenos de juego, el 25 aniversario del Estadio Bernabéu y la inauguración del nuevo marcador electrónico. Jugó contra el equipo portugués del Os Belenenses al que venció por 2 a 1 y en el que pudo marcar un gol de penalti al portero Félix Mourinho, padre del que después fuera entrenador del Real Madrid. Grande, muy grande, fue este Don Paco. D.E.P.
La gripalización de la COVID
Que este Ómicron no es como el Delta, ya parece innegable. En las cinco primeras oleadas no tenía, que yo sepa, ningún amigo contagiado. Pero en esta sexta, de predominante Ómicron, estoy tan rodeado que no sé cuanto podre resistir sin contagio. Se está estudiando, dentro de las estructuras de los gobiernos, a empezar con la banalización de los contagios y empezar a tratar el covid como si fuera una gripe normal.
Vamos que, como cuando antes la pillábamos y nos tomábamos unos días de baja laboral hasta ponernos fuertes para volver al trabajo. Pues eso mismo. La gran cantidad de asintomáticos nos induce a pensar que, si nos contagiamos, ya no será cosa de acabar en una UCI o en una cama de hospital. Ya no se rastrea, ni se aísla a los que conviven con contagiados, siempre que no muestren indicios de infección. Quizás sea que el efecto previo de estar todos vacunados está minimizando los síntomas.
Y es que, claro, dependiendo de tu posición ante la vacunación; unos dirán que, ahora que estamos vacunados hay más contagios que antes y que las vacunas no han servido de nada. Otros, yo mismo, dirán que gracias a que estamos vacunados, esta oleada esta llena de asintomáticos que, quizás, sin vacuna estarían en un hospital al borde de la muerte.
Pero eso es solo una suposición personal porque ni soy “vacunólogo”, ni “virólogo”, ni “covídologo” y, mucho menos tengo una bolita de cristal para adivinar. Lo que sí sé, es que hay gente infectada que lo está pasando en casa, con la familia, para contagiarse todos de una vez y tener anticuerpos. Espero que tengan suerte y no tengan que lamentarlo después.
Cancelación del Carnaval en la calle de Río de Janeiro
Los actos en la calle del Carnaval de Rio de Janeiro se suspenden por segundo año consecutivo. La razón es el poco control que puede existir de aforos. El Carnaval “de Rua”, como allí se denomina, cuenta con más de 500 “blocos” (comparsas y bandas que actúan por las calles de la ciudad) y que es uno de los principales atractivos del desenfreno por el que estas fiestas son uno de los eventos festivos más multitudinarios de este planeta.
Lo que sí se mantendrá, según el Alcalde Eduardo Paes, serán los desfiles del sambódromo en el que sí se podrán controlar los aforos. Ya, ya, sí claro y ahora voy yo y me lo creo.
Como los brasileños y los ingleses se parecen tanto, en los graderíos del sambódromo el público estará “sentado” con su “distancia de seguridad” para evitar contagios y con “las mascarillas” bien puestas tapando la nariz. Y, como no se permitirá la ingesta de bebidas alcohólicas, no habrá besos ni abrazos.
Igualito que está ocurriendo en las gradas de los estadios de fútbol en España, que también somos muy ingleses. Será que, en vez de su flema, les copiamos su hooliganería. Así nos va.








