El 24 de mayo Madrid se paralizará durante dos horas para el partido del año. Real Madrid y Atlético de Madrid se enfrentarán para convertirse en los Reyes de Europa. Unos buscan la Décima, otros cerrar una temporada histórica buscando su primera Champions League.
Hasta ese día no sabremos quién es el ganador pero sí que existe una certeza y es el lugar donde ambos, en caso de vencer, celebrarán el triunfo. La diosa Cibeles estará preparada para recibir a los de Carlo Ancelotti, mientras que Neptuno, engalanado desde el pasado domingo tras conseguir la Liga, esperará de nuevo a los del Cholo Simeone. Pero ¿por qué celebran estos dos clubes sus triunfos en esos dos lugares del Paseo de Recoletos de la capital?
Sorprendentemente, el club pionero en celebrar sus títulos en la diosa Cibeles fue el Atlético de Madrid. La consecución de la Recopa del año 1962 por parte de los colchoneros supuso un antes y un después de las celebraciones. Aquella fue la primera vez que un grupo de aficionados acudía a una fuente, y la localizacón céntrica de la Cibeles propició que los hinchas se desplazarán hasta allí. No hubo más motivos.
Empezó así una costumbre que los seguidores del Real Madrid comenzaron a copiar, y durante la década de los 70 y 80 llegaron a celebrarse en la misma fuente victorias del Real Madrid y Atlético de Madrid. Incluso algunas de las victorias de la selección española.
Sin embargo, la consecución de cinco Ligas seguidas por parte del Real Madrid entre los años 85 y 90 de la mano de La Quinta del Buitre, comenzó a ligar exclusivamente al club merengue con la, hasta entonces, diosa compartida.
La Cibeles comenzó a asociarse al blanco y los rojiblancos decidieron mudarse unos metros hasta llegar a Neptuno. La primera celebración atlética en su nueva fuente se remonta al año 1981, cuando los colchoneros vencieron al Mallorca en la final de la Copa del Rey. Desde entonces, los aficionados rojiblancos se desplazan hasta Neptuno para celebrar las victorias junto a los jugadores, desvinculándose totalmente de la Cibeles, simbolo únicamente blanco desde hace unas tres décadas.
Separadas apenas unos metros, las fuentes de Cibeles y Neptuno esperarán el próximo sábado ser rodeados y engalados por Gabi, en el caso del Atlético de Madrid, o por Íker Casillas, el capitán del Real Madrid.




