Pablo Casado anunció que si llega a La Moncloa derogará las leyes de Pedro Sánchez. Convocó a conservadores, liberales y progresistas a unirse al Partido Popular.
Para analistas, la traducción de su propuesta supone reforzar un partido desde el centro, el centro derecha, para crecer y recuperar a votantes que se fueron a Vox, Ciudadanos y partidos regionales. E incluso para socialdemócratas moderados y templados (rubalcabistas) que no están de acuerdo con el PSOE de Pedro Sánchez, radical, a la vez populista, unido a neocomunistas, y sin admitir nunca una crítica a la gestión política y económica,
Es decir, Casado busca una mayoría rotunda de 176 diputados en el Congreso y convertir a la vez al Partido Popular en la tercera o cuarta fuerza, con al menos 19 escaños, en el Parlamento de Cataluña.
¿Podrá el Partido Popular, bajo el efecto Ayuso (el triunfo transversal de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid) lograr este vuelco en la escena política de España?
Lleno hasta la bandera en la plaza de toros de Valencia y con más de 3.000 personas en la puerta en el final de la Convención Nacional. Y discurso central de Pablo Casado en el que ha presentado un programa electoral. Ofreció un nuevo contrato social y prometió que derogará todas las leyes del Gobierno de Pedro Sánchez, desde la de Memoria histórica hasta la ley Celaa de Educación.
Anunció que recuperará el delito de convocatoria de referéndum, que reforzará el delito de rebelión y recuperará el control de las prisiones en el País Vasco y Cataluña. Entre otras muchas cosas que forman parte de las leyes y decretos con los que el presidente Sánchez ha conseguido lograr el apoyo a su investidura en enero de 2020 y piensa renovar los Presupuestos de 2022 para garantizarse su presencia en el poder hasta las elecciones de 2023.
Insistió en que el nuevo PP es el centro fuerte con los brazos abiertos a todas las orillas políticas.
Anunció una ley integradora y de control de la inmigración. Dijo que liberalizará el suelo para construcción de viviendas, que revitalizará la España interior y deshabitada, defenderá el uso de la lengua castellana, creará un museo de la Historia de España en Madrid y aprobará una Ley para Concordia -que sustituirá a la de la Memoria-, que reivindique la transición española y la reconciliación nacional.
Un reto para la marca del Partido Popular y el rol de Pablo Casado.
Una única cuestión abierta: ¿Pablo Casado será al final sólo el presidente del Partido Popular y abrirá en el último momento el escenario de su partido para que otro candidato opte a La Moncloa? ¿Un hombre o una mujer?
Si Pablo Casado insiste en su carrera política deberá observar que la estética está antes que la ética. Por lo que tendría que cambiar su lenguaje y agresividad y evitar descalificaciones y choques frontales con cualquier fuerza política.
Es decir, aparecer a sus 40 años como un líder cuajado, jovial, moderado en las formas, y sensible siempre a escuchar problemas y temores a pie de calle, sin desconectar nunca con la gente de a pie, y muy unido a hombres y mujeres de las nuevas generaciones.
De lo contrario sería muy difícil alcanzar su desafío de 176 + 19.





