Es el sello de Francisco. Lo practica en Ciudad del Vaticano, lo hizo en Brasil. y lo repitió en Corea del Sur. En Seúl chocó aún más porque los signos de ostentación y riqueza están en la cultura de un país tremendamente competitivo.
Francisco rechazó otras opciones. Escogió un compacto negro Kia, el Kia Soul. Pidió el coche surcoreano más pequeño durante su visita. Se lo buscaron pero con la opción de tener espacio para estirar las piernas. Hay muchas cuestiones sobre este viaje, pero iniciales tres que son importantes.
Francisco está informado de la situación en la Franja de Gaza y el sufrimiento en Irak donde a los conflictos políticos se ha sumado una persecución religiosa como nunca se produjo en Oriente Medio. La guerrilla suní radical ha traspasado todas las fronteras del salvajismo ensañándose con los cristianos. Ha sucedido en los territorios que dominan en Siria y las mismas secuencias se repiten en Irak. El drama de esta persecución, muriendo los más débiles -niños y ancianos sobre todo- sobrecoge a Francisco.
La tercera cuestión importante, como apuntaron fuentes vaticanistas a Hechos de Hoy, estuvo en su mensaje al presidente de China. Francisco escogió las palabras más cordiales y sinceras. Fue el mensaje que envió desde el avión de Alitalia que le trasladaba a Seúl. Agradeció al presidente Xi Jinping el permitir alsobrevolar el espacio aéreo de China. "Hago extensivo los mejores deseos a su excelencia y a sus ciudadanos, e invoco bendiciones divinas de paz y bienestar para toda la nación", fue el mensaje de Francisco.
En el corazón misionero de Francisco está el sueño de ser el primer papa que visite Pekín. En Seúl comenzó a acariciarlo. Todois sus mensajes en Corea del Sur van a ser observados. Francisco lo sabe bien pero actúa con independencia, en buen estado de forma, y feliz por llegar a Asia, muy seguramente de donde vendrá su sucesor.




