La costa Este de Estados Unidos se prepara para el potente huracán Florence. 1,5 millones de personas han sido evacuadas tierra adentro de las localidades situadas en los 400 kilómetros de costa atlántica entre Charleston en Carolina del Sur y Norfolk en Virginia. Comercios, escuelas y fábricas han sido cerradas; presos han sido trasladados a la espera del impacto del "monstruo grande y malo", en palabras del gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper.
Actuamente rebajada a categoría 3 en la escala de 5 de Saffir-Simpson, con ráfagas de viento de hasta 215 km/h y fuertes lluvias -se teme que puedan llegar a 600 litros por metro cuadrado-, tocará tierra en los estados de Carolina del Sur, Carolina del Norte y Virginia entre el jueves y el viernes por la mañana (hora local), según el Centro Nacional de Huracanes (NHC). El huracán podría estancarse además durante 24 horas ante las costas de Carolina del Norte y del Sur y causar inundaciones devastadoras en la zona.
Se prevé que después, Florence se desvíe hacia el sur, con lluvias torrenciales anunciadas para el estado de Georgia. El gobernador de Georgia, Nathal Deal, declaró este miércoles el estado de emergencia. "El estado está movilizando todos los recursos disponibles para garantizar la seguridad pública antes del huracán Florence", aseguró Deal.
El estado de emergencia, que permite acelerar los planes de contingencia y disponer de fondos adicionales, ya fue declarado en Carolina del Sur, Carolina del Norte y Virginia, así como en Maryland y la capital federal, Washington DC.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó en un vídeo colgado en sus redes sociales que las autoridades están bien preparadas para hacer frente a la inclemencia. También urgió al cumplimiento de las órdenes de evacuación. "Este huracán es extremadamente peligroso", advirtió. "Pueden pasar malas cosas cuando hablamos de una tormenta de este tamaño", alertó.
Unas declaraciones que han sembrado polémica ya que Trump añadió que en el caso del huracán María, que en 2017 causó unos 3.000 muertos sólo en Puerto Rico, "se hizo un fantástico trabajo". El Gobierno de Trump fue duramente criticado por la falta de ayudas tras el paso de María.




