Ana Botín, presidente del Banco Santander, fue meridianamente clara en la Junta General de Accionistas. La crisis de Brasil “ha impactado negativamente en el precio de nuestra acción”, reconoció.
Ana Botín esta convencida en que el posicionamiento del Banco Santander en la economía brasileña es “una oportunidad clara a largo plazo”. Pero tanto ella como el consejero delegado, José Antonio Álvarez, saben bien de la gravedad de la actual tormenta. Y de su impacto en la economía.
Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) cree que la única salida a la crisis es la destitución de Dilma Rousseff por medio del juicio político. El expresidente y líder del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) se resistía a apoyar un proceso que consideraba lleno de riesgos. Pero dijo a Estado de São Paulo que cambió de idea por la "incapacidad" que tiene el Gobierno para "funcionar" y por la "resistencia" de Dilma Rousseff para buscar una solución.
Hay un cierto paralelismo con la situación en 1992. Entonces fue la caída del presidente Fernando Collor de Melo en un juicio político similar. La Cámara de los Diputados cuenta ya con una comisión especial, compuesta por 65 parlamentarios, que analizará y votará la posible apertura de un juicio político.
Ahora es una situación especial. Tras la decisión de un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) de suspender la designación del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva como su jefe de Gabinete, nuevas denuncias de corrupción sacudieron al gobierno de Dilma Rousseff. Crece el clamor a favor del proceso de impeachment como única salida a la crisis. Se avanza hacia un escenario de sismos político y sociales (y económicos) no calculados.
– Ver en Hechos de Hoy, Larry Summers al frente del plan de Ana Botín para la transformación digital.







