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EL SILLÓN H

Félix de Azúa homenajea a Martín de Riquer en la Real Academia Española

El escritor y doctor en Filosofía tomó posesión del sillón "H" en la Real Academia Española con un discurso titulado "Un neologismo y la Hache", un cuento para evocar sus comienzos literarios.

Hechosdehoy / Carmen Rodríguez Campos
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El escritor Félix de Azúa ingresó este domingo en la Real Academia Española, donde ocupará el sillón H, pronunciando un discurso convertido en un "cuento" para evocar sus comienzos literarios y su pasión por las novelas de aventuras caballerescas. En un acto que estuvo presidido por el ministro de Educación y Cultura en funciones, Íñigo Méndez de Vigo, y ante más de quinientos invitados, el poeta, novelista y ensayista catalán leyó su discurso, titulado Un neologismo y la Hache, al que luego respondería Mario Vargas Llosa.

Este llamativo título le sirvió para rendir homenaje a su antecesor en el sillón H, Martín de Riquer, fallecido en septiembre de 2013, y para contar cuánto le debe a ese gran medievalista y experto en Cervantes, cuya erudición influyó en cierto modo en la amistad entre Carlos Barral y Vargas Llosa.

El neologismo al que alude el título es "serendipia", que en la última edición del Diccionario de la RAE se define como "hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual" y se explica con el ejemplo "el descubrimiento de la penicilina fue una serendipia".

También lo fue el descubrimiento del continente americano, "cuando Colón buscaba las Indias, y cosas mucho más humildes", como la Viagra, "que apareció cuando los científicos buscaban un fármaco contra la angina de pecho".

Félix de Azúa
cree que hay "una relación serendípica" entre él y Martín de Riquer, a quien conoció en 1970, en una conferencia que el gran experto en literatura provenzal pronunció en el Círculo Cultural de los Ejércitos sobre Armas y armaduras de los caballeros catalanes en la Edad Media. 

Su discurso "fascinó" a De Azúa "y más aún el personaje": "un hombre pequeñito, enérgico y con una oratoria inflamada". A Martín de Riquer "le faltaba un brazo, pero daba la impresión de que lo movía blandiendo uno de los espadones de sus caballeros renacentistas", decía el nuevo académico.

La sabiduría de Martín de Riquer sobre el léxico militar le servía para datar escritos antiguos. "Si en un texto aparece una lanza en ristre, no puede ser anterior al siglo XIV", explicó De Azúa, que quiso escribir una novela que recuperase algunas de aquellas "palabras calladas", pero el proyecto no cuajaría hasta 1982.

También consideró "otra serendipia" la que reunió a Barral y Mario Vargas Llosa "cuando buscaban un Joanot Martorell y se encontraron un Riquer", prosiguió el autor de Génesis, su último libro publicado hasta ahora. "Cuando llegó a España como estudiante, en 1958, se quedo atónito al constatar que nadie conocía una novela que a él le había parecido la cumbre del género", comentó De Azúa.

Félix de Azúa retomó su antiguo proyecto de escribir "una novela de aventuras caballerescas", a pesar de que en los años setenta del siglo XX "las novelas históricas estaban muy mal vistas" y "se rendía pleitesía a la escuela francesa de Robbe-Grillet y a la irlandesa de Beckett". 

 
 

– Ver en Hechos de Hoy: Spiderman vuelve a extender su telaraña en Capitán América: Civil War

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