Toda la emoción y significado del momento histórico en España en el final de los Premios Príncipe de Asturias y el comienzo de los Premios Princesa de Asturias. El Rey, Felipe VI de España, al anunciarlo, tuvo un lapsus que rectificó. Estuvo muy emocionado durante todo el acto recibiendo el cariño y la complicidad de la Reina Letizia. Si quieren una imagen de la marca España, aquí tiene la mejor, la estrecha unión de los Reyes, su sentido de la responsabilidad, y el deseo compartido de que esté alejada de la división y la discordia.
El acto de Oviedo tuvo como protagonista destacado a la madre del Rey. Recibió una larguísima ovación antes de que entraran los Reyes en el teatro Campoamor. Juan Carlos I pudo haber estado a su lado. No le hubiera robado ni un ápice de protagonismo al Rey. Pero no lo hizo. No acaba de comprender que se sigue deseando ver unidos a los padres del Rey y que esta habría sido la ocasión perfecta. Pero esa es otra historia.
Felipe VI vivió con intensidad el momento de la frontera de 34 años muy profundos en la historia de España, de su primer mensaje en este escenario como niño y Príncipe de Asturias, a la imagen de futuro que tuvo muy presente como rey pensando en su hija Leonor, la Princesa de Asturias.
El Rey cerró esta larga etapa de los Premios Príncipe de Asturias con un llamamiento sereno y a la vez apasionado a favor de la España que quiere alejada de la división y la discordia. "Ya no somos rivales los unos de los otros. Somos protagonistas de un mismo camino", fue el aldabonazo de Oviedo, un texto de su puño y letra. Pidió además un "necesario impulso moral colectivo". Quiso subrayar así que es necesario dejar de lado el pesimismo para superar "tiempos cruciales, intensos, de renovación". Se hace necesario además, como subrayó el Rey, para construir una "nación ilusionada".
En sus palabras resumió las cuestiones más acuciantes -el desafío soberanista en Cataluña y el clima de desencanto ante una corrupción ha tenido en el tarjetazo el colmo de los escándalos-. Lo hizo además antes una representación importante del Gobierno: la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría; y los ministros de Fomento, Ana Pastor; de Cultura, José Ignacio Wert; y de Exteriores, José Manuel García-Margallo.
El Rey estuvo muy emocionado en la solemnidad de los discursos en el teatro Campoamor y en el momento en que cedió a la vez el protagonismo en Oviedo a su hija Leonor que el 31 de octubre cumple 9 años. Cuando Felipe VI intervino por primera en este mismo escenario, en 1981, tenía 13 años
De los énfasis del Rey, el principal estuvo en destacar la importancia y significado de la Constitución de 1978. Aunque puede haber muchas interpretaciones, el Rey espera, quiere y confía en un acuerdo que, en el caso de Cataluña, supere el clima de división y discordia.
“Nuestra democracia no es fruto de la improvisación, sino de la voluntad decidida del pueblo español de constituir España en un Estado social y democrático de derecho, inspirado en los principios de libertad e igualdad, de justicia y pluralismo, y en el que todos, ciudadanos e instituciones, estamos sometidos, por igual, al mandato de la ley”, enfatizó Felipe VI. "Los españoles ya no somos rivales los unos de los otros. Somos protagonistas de un mismo camino", dijo el Rey. Para analistas, como se señaló a Hechos de Hoy, Mariano Rajoy no acierta si no comprende que el desafío soberanista es una crisis política que exige respuestas políticas.
En Oviedo una gran expectación con asistencia de personalidades de la vida política, económica y social por asistir a unos Premios Príncipe de Asturias cargados de historia, de la emoción del momento, y del reconocimiento y agradecimiento a Doña Sofía. La madre del Rey, que ha vivido momentos duros, tuvo la satisfacción moral de comprobar el cariño y respeto a su figura.




